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martes, 11 de marzo de 2014

Haciendo palanca.

"Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo"
Arquímedes



Siempre tuve complejo de Arquímedes. Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo. ¿No es una frase maravillosa? 

Cuando era adolescente me apoyé en la religión. Luego conocí a M. y, durante años, nuestra relación fue mi pilar maestro. Hace un par de años, mi trabajo empezó a darme satisfacciones, y lo convertí en el centro de mi vida. Así, no importaba cuántas cosas se torcieran a mi alrededor, mi punto de apoyo seguía permitiendo que todo tuviese sentido. 

"Soy capaz de grandes cosas -pensaba- sólo necesito mi punto de apoyo".

Pero a veces, Dios te abofetea en forma de realidad en la cara, y las relaciones se rompen, y las personas te decepcionan y, como me dijo un profesor en la universidad una vez, el trabajo, por mucho que te guste, no es más que trabajo. Y al final, tú sólo eres una persona, tratando de hacer milagros con una palanca.

Y no voy a decir que hay que apoyarse en uno mismo, porque eso es material de libros de autoayuda de mierda. Pero si de puntos de apoyo se trata, al fin y al cabo, ahí están nuestros dos pies. Y quizás mis pies planos no me sirvan para mover el mundo, pero me valen perfectamente para moverme por él.


Y es más que suficiente.


miércoles, 1 de mayo de 2013

Sobre el cultivo de fresas

Cuando estaba en el instituto, todos los profesores querían convencerme de que estudiase su especialidad. El de Lengua y Literatura quería que fuese escritora. El de Biología, bióloga. Hasta la profesora de la optativa Botánica pensaba que las plantas eran lo mío, lo cual, no deja de ser gracioso, pues aquel año sólo estudiamos algas, musgos y helechos.

Dejadme que os diga que soy el terror de las plantas :-(
Me encanta la naturaleza. La necesito. Pocos recuerdos guardo con más cariño que el día que, con 5 años, mi padre me llevó a ver la que sería nuestra nueva casa. Apoyé los dedos en la verja del jardín y me estiré sobre mis puntillas para poder asomarme. Cuando vi todo ese espacio, esos árboles, el enorme jardín asilvestrado, se me escapó el aire de la boca. "¿Todo esto es nuestro?", le pregunté. Mi padre asintió sonriendo y me convirtió, por unos instantes, en la niña más feliz del mundo. En los años siguientes, pasé momentos muy especiales mirando esos árboles y ese jardín desde mi ventana. Abrir la persiana y verlos era todo lo que necesitaba para ser persona por las mañanas. Eran "mi café".


Cuando pensaba en la que sería mi casa ideal en el futuro, la imaginaba siempre con un jardín. Un pequeño patio de piedra, con una fuente, cercado por árboles. Naranjos y cerezos, quizás. Y damas de noche. Un patio donde los pájaros bajasen a beber agua y mi gata tomase el sol. Tendría también huerto en el que cultivar hortalizas, dos o tres, una cosita modesta, y un invernadero lleno de flores.

Y, con todo, ¡soy un auténtico desastre para la jardinería! Estos años, en mis pequeños pisos, me he dedicado a intentar llenar mis balcones de plantas. Todas se mueren. No sé qué hago mal, quizás demasiado sol, o demasiado poco. Quizás las ahogo, o las deshidrato... Les doy demasiado, o no les doy suficiente. El día que se me murió un cactus, ¡un cactus! pensé: Diana, déjalo. La jardinería no es lo tuyo :-)

Hace poco alguien me dijo: "Estoy pensando en cultivar un pequeño huerto en casa, algo modesto. Tomates y otra cosa. ¿Alguna idea?". De repente me vino a la cabeza el recuerdo de mi amiga Cynthia y yo, cuando éramos pequeñas, saltando la valla de la casa del vecino, y comiéndonos las fresas de su huerto. Sin lavar, ni nada. Dos niñas con vestidos de verano, las manos llenas de tierra y la boca roja. "Fresas, le respondí, cultiva fresas". "Pero las fresas son muy difíciles de cultivar..." "Sí, dije yo, pero están tan ricas..."

Me doy cuenta de que la vida es como cultivar algo en tu jardín. Cada uno elige lo que siembra en función del esfuerzo que esté dispuesto a realizar, la ilusión que tenga, la paciencia, el tiempo y los recursos de que disponga, la tolerancia a la frustración y el valor de arriesgar.

Finalmente optó por los tomates. Yo apuesto por las fresas. Porque mi forma de vivir la vida, que no es ni mejor, ni peor, es arriesgando. La comodidad no se inventó para mí, yo lo quiero todo. Porque quizás mañana muera, y me gustaría pensar, mientras me acojono ante la idea de dejar este mundo al que me hallo tan absurdamente apegada, que viví intensamente. Que lo di todo. Y si muero, me gustaría dejar un bonito huerto lleno de fresas silvestres, para que las niñas entren a hurtadillas en él, con sus vestidos de verano y su picardía infantil, y me las roben todas.



Encontré este "huevo" hace una semana en una preciosa librería de Madrid. Crack & grow, dice. Y me encanta... Porque me recuerda que, algunas cosas, crecen sólo después de haberse roto.


Así que ahora estoy sembrando fresas. Aún a sabiendas de que, probablemente, salga mal.
Porque... ¿y si no?



Ya es Mayo, un bonito mes para empezar a cultivar. 
Feliz Mayo a todos.

domingo, 28 de abril de 2013

Ensayo y error

La vida es ensayo y error.

Ambas son piezas necesarias del engranaje. Ensayo-error-ensayo-error-ensayo-error... Porque, cuando las cosas salen bien, se acaban. Ya no hace falta continuarlas; sólo hace falta que salgan bien una vez... La perfección no es un fin en sí mismo, la perfección es el fin.

Pero equivocarse... Ah. Eso hay que hacerlo mucho.
Así que no entiendo ese desprecio continuo y generalizado hacia algo tan hermoso, tan auténtico y tan necesario como el error.
"Combatir errores", decimos. Menuda batalla perdida.

A mí lo que me gusta es equivocarme. Y dejadme que os diga que lo hago excepcionalmente bien.

"I've acquired quite a taste
for a well-made mistake..."
Fiona Apple



Que tengáis un buen final de semana.


viernes, 26 de abril de 2013

La crisis de los mosquitos

Son criaturas curiosas, los mosquitos. Tan pequeños, y tan puñeteros.

Desde niños, solemos pensar que nuestra cama es un lugar sagrado. Una especie de trinchera cálida e inquebrantable, donde estamos a salvo de todo. Un lugar para el descanso. Para la seguridad. Para el amor. Construímos firmes muros hechos de mantas e ilusiones. En nuestras camas dormimos, jugamos, nos abrazamos, soñamos. En nuestras camas nos recuperamos de nuestras enfermedades, lloramos nuestros desamores y meditamos las decisiones importantes. En nuestras camas compartimos algunas de las cosas más bonitas de la vida; una conversación trasnochada, o el deseo de ser uno con otra persona. Somos invencibles en nuestras camas...

Pero están los mosquitos. Pequeños bichitos molestos que se cuelan en nuestros nidos sin que nos demos cuenta, y perturban nuestra felicidad y nuestro descanso... Aaah, los mosquitos.

Mosquitos hay de muchos tipos. Está el mosquito de la inseguridad, el mosquito de la culpa. El mosquito del miedo. El mosquito de la amargura. El mosquito de las dudas. El mosquito de la cobardía. Hay tantos como personas. Y todos ellos pican. Te zumban primero, en el oído, hasta que ya no puedes oír otra cosa. Y te desvelan. Un mosquito suficientemente impertinente conseguirá que ya no duermas. Se esconderá cuando intentes darle caza, y te acechará en la oscuridad. Por la mañana, verás sus marcas, y se quedarán ahí durante días.

Cuidado con los mosquitos; no olvidemos, que somos nosotros mismos los que les dejamos la ventana abierta, y luego los alimentamos.


viernes, 21 de diciembre de 2012

21/12/12


Dicen que antes de morir hay que hacer una serie de cosas, así, obligatoriamente. Cosas que, por lo visto, harán que tu vida haya merecido la pena. "Planta un árbol", te dicen. "Escribe un libro", aconsejan... Y en fin, la gente muere, feliz o miserable, independientemente de las cosas que haya realizado de esa famosa lista de tres.

Personalmente, planté algunos árboles mientras estaba en el colegio. Escribí una novelita corta, poemas y un par de esbozos de libros en el instituto y el primer año de universidad, y muchas tonterías en un blog durante los años siguientes. Nunca he tenido un hijo, aunque tampoco veo la necesidad. Sinceramente: de momento no me siento preparada para dejar de ser egoísta.

Pero bueno, he hecho otras cosas... A pesar de que podrían acusarme libremente de haber procrastinado más de la cuenta durante toda mi vida, algo sí he hecho.

Total, que como también dicen que hoy se acaba el mundo, y eso supondría el final para todos menos quizá para las cucarachas, o vete tú a saber, he decidido hacerme una lista de las cosas, pequeñas y grandes, importantes o absurdas, que estoy feliz de haber logrado antes de morir. Sin orden concreto. Ahí va:

21 cosas antes del fin del mundo
  1. He estudiado una carrera universitaria.
  2. Me he reído a carcajadas hasta que me ha dolido el estómago.
  3. He visto delfines nadando en libertad a un palmo de mis narices.
  4. He salvado la vida a muchos seres vivos no humanos.
  5. He sido felicitada por hacer bien mi trabajo.
  6. Me he tirado (y estrellado) con un trineo y he montado en bici sin manos.
  7. Me he enamorado, desenamorado y vuelto a enamorar cien veces de la misma persona.
  8. He cometido pequeñas infracciones por ayudar a gente que me importa.
  9. He nadado desnuda en el mar.
  10. He viajado todo lo que he podido.
  11. He hecho amigos por muchos puntos del globo terrestre.
  12. He coleccionado amaneceres y atardeceres.
  13. He hecho un curso de fotografía.
  14. He tocado el ukelele.
  15. Me he arriesgado.
  16. He hablado con varios de mis directores de cine favoritos.
  17. He alcanzado metas profesionales que pensé que no estaban a mi alcance.
  18. He soñado despierta en incontables ocasiones.
  19. He creado una miniescuela casera para hacer felices a unos cuantos niños.
  20. He sido musa, y he sido artista.
  21. He vivido lo mejor que he sabido.
Y bueno, he escrito un libro. Y he plantado un árbol. Y no he tenido un hijo, aunque mis hermanos parecen estar por la labor de ampliar la familia lo suficiente sin mi ayuda... Así que, si hoy se acaba el mundo, creo que puedo decir que he vivido una vida plena. Pero, por favor, si puedo elegir, que no se acabe el mundo todavía... Aún no... ¡¡¡Que me muero de ganas de montar en globo!!!

Que viváis y muráis felices.

 :o)

martes, 30 de octubre de 2012

Las montañas rusas y la incoherencia


Mi vida es eso. Montañas rusas e incoherencia. Todo a la vez, todo enmarañado.

Cada vez que hablo con algún amigo después de más de una semana, temo el momento en que me pregunte "¿qué tal todo, alguna novedad?". Muchas. Muchas novedades. En mi vida, desde hace 6 meses, todo va a mil por hora.

En el último mes, por ejemplo, he sufrido un atraco, he conocido a dos directores de cine, uno de ellos de mis favoritos, he estado en dos festivales de cine, he viajado a San Sebastián, a Madrid, a Granada, a Roma y a Zaragoza, he hecho varios buenos nuevos amigos, he vivido un amor y un desamor, un encanto y un desencanto, una ilusión y una desilusión, he perdido un iphone y ganado un ipad, he hecho una presentación pública en inglés, he conseguido una de mis más importantes metas laborales, me he mudado y he aprendido a hacer power point y tiramisú.

Además, mientras tanto, he dudado y he actuado, he temido y he afrontado, he llorado y he reído, he soñado y he despertado, he procrastinado y he trabajado, he odiado y he amado, he ganado y he perdido, he sido orgullosa y me he arrastrado, he guardado rencor y he perdonado, he recordado y he olvidado.

Pero, a veces, en medio de esta vorágine de acontecimientos, he conseguido robarle unos minutos al tiempo para salir a tomar un té al solecito de mi balcón y pensar en ti. Y mi vida ha sido menos montaña rusa.
Además, tengo una planta que se llama planta y una gata a la que llamo Cat, por lo que supongo que tampoco soy tan incoherente...

(Espero que tengáis un feliz día y que, si la vida se os desboca, sepáis detenerla un minuto de vez en cuando. Y si os ahogáis en la incoherencia, podáis deshacer un poco la maraña. Feliz martes).

(Foto tomada en la playa de La Concha, San Sebastián, a finales de Septiembre).

miércoles, 4 de julio de 2012

Las mujeres y la edad

Creo que empiezo a darme cuenta de cómo funcionan las cosas...

La veintena es para el amor. Durante esos años, las mujeres vivimos un romance más o menos duradero con nuestro príncipe azul particular; laboralmente, es una época de gran inestabilidad, pero, ¡ah! el amor nos sonríe y la vida es hermosa. Hacemos planes, vivimos soñando con un futuro anclado en el pasado; con boda, adosado, amor, y niños. Como nos enseñaron que se hacían las cosas. Enamoradas de nuestra pareja, de la vida y del amor, en general.

Al cumplir los 30, sin embargo, la cosa se invierte. Empiezas a disfrutar del éxito y reconocimiento laboral o, al menos, alcanzas una cierta estabilidad. Probablemente tu relación se rompa (si no lo ha hecho ya) y, aunque te das cuenta de que te empiezas a hacer "vieja" para tener hijos, y tu reloj biológico llame a la puerta de vez en cuando, de repente no te apetece nada ser mamá. Experimentas una soltería extraña, llena de pequeños amores y desamores, encuentros y desencuentros. Te gustas más a ti misma, pese a esas pequeñas arrugas y la incipiente flaccidez que te vas descubriendo aquí y allá, y vives enamorada, también, pero de tu independencia, tu profesionalidad, tus opciones como ser individual.

Es entonces cuando te das cuenta de que estar soltera implica pasar demasiado tiempo a solas contigo misma, y te cansas de ti como lo harías de un novio. Y entonces lees en twitter bromas con el hashtag "forever alone", y te ríes amargamente, muy Britget Jones todo. Y te invade la incertidumbre: ¿Cuál será el siguiente paso? ¿Qué hay tras la frontera de los 40?. ¿Serán los 40 la mejor época de la vida de una mujer, como afirman las actrices de Hollywood? Sería bonito imaginarlos como esa edad en la que, por fin, menos tu juventud divino tesoro, lo tienes todo: a ti misma, tu profesionalidad, tu príncipe (ya más bien azul tirando a verdoso), algún hijo (venga, por qué no)... Pero, ¿y si no? ¿Y si los 40 nos transforman automáticamente en una protagonista de Sexo en Nueva York? ¿No sería eso peor que cumplir años, en sí? Es aquí, amigos, cuando me invade el miedo a envejecer. Y es que, veréis, tengo Carriefobia.


... Que sea lo que Dios (o el boson de Higgs, por lo visto) quiera.

martes, 19 de junio de 2012

may i have your attention, please...


Siempre he tenido problemas de atención. Como mi atención es, digamos, dispersa, me cuesta muchísimo hacer cosas. Sin embargo, cuando por fin las hago, necesito que sea por lo menos de 3 en 3 :-)
Por ejemplo, ahora mismo estoy comiendo galletas de chocolate, hablando por teléfono, depilándome y poniendo una entrada en el blog. También estoy en proceso de limpiar el baño y, oh! he quedado en menos de una hora... No digáis nada, pero seguramente llegaré tarde.

Hoy iré con mis amigos a ver una exposición de fotografía y al cine a ver Moonrise Kingdom. No os puedo ni explicar las ganas que tengo de ver esta película (me encanta Wes Anderson). 

Me apetecía mucho volver a vivir Barcelona (que no es lo mismo que vivir en). Al fin y al cabo, esta ciudad te lo ofrece todo. Tener un día libre en Barcelona es como... "¿Por dónde empiezo?" Lástima que en este caso el dinero juegue el mismo papel que mi atención deficiente: quieres hacer muchas cosas y no puedes.

En fin, que todo esto en realidad os lo cuento sólo porque hoy estoy un poco en la fase maníaca de mi ciclotimia, y cuando estoy así, tiendo a contar muchos rollos.

Me voy, con las piernas a medio depilar y la sonrisa en la cara, que llego tarde. 

PD. Acabo de recibir una llamada muy emocionante de mi jefa.
PD2. Que tengáis un buen día, viváis mucho vuestra ciudad y no dejéis las cosas a medio hacer, como yo.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Sushi y bingo

El viernes fue un día productivo... Unos cuantos papeleos por la mañana, unos metros de piscina por la tarde... Lo mejor, sin embargo, nos lo reservaba la noche: Sushi y bingo. Como lo leéis.

No es que seamos unos ludópatas ni nada de eso. Es que este es el tipo de cosas que sólo pasan en Ceuta :-)



(Aquí los 4 valientes, bajando las escaleras del bingo)


(M. y mi hermana Sarah)


(Mi cuñado Lm. y yo)

Una jornada gastronómica, con menú de degustación japonés... ¡en un bingo!


"No tenéis que jugar, podéis cenar y ya está" Nos dijo el "maitre". Así que eso es lo que hicimos. Y bueno, fue divertido, por qué negarlo. Y bastante friki, también.
Pero es que no todos los días tiene uno la oportunidad de saborear comida japonesa gourmet en la ciudad que me vio nacer. Y la verdad es que la comida estuvo ¡buenísima!


Cucharadita de sashimi de salmón y papaya
2 piezas de Uramaki Dragón con Carpaccio y foie


Tartare de atún rojo y salmón con guacamole y kikos crujientes (mi favorito)


Suchi nigiri y maki sushi


Helado de trufa al wasabi con sake


Y, por supuesto, ya que estábamos, antes de irnos jugamos un cartoncillo :-p


Espero que disfrutéis de lo que queda de fin de semana.
Y, si sois españoles, que reflexionéis mucho durante lo que queda de jornada y, ya sea que votéis a los verdes, a los azules, a los colorados o a los naranjillas, o votéis en blanco, o hagáis uso del lema "20No con mi voto"... Hagáis lo que hagáis, recordad mañana por favor los derechos y privilegios que nos otorga esta caquita de sistema democrático en el que vivimos que, de momento, y aunque muy defectuoso, es lo que hay.

¡Hasta la legislatura que viene!

domingo, 13 de noviembre de 2011

Hibernando

Si alguien me necesita, estaré en mi fuerte...



"Sometimes you climb out of bed in the morning and you think,
I'm not going to make it, but you laugh inside
remembering all the times you've felt that way..."

Charles Bukowski, from "Gamblers All"

(A veces te arrastras fuera de tu cama por la mañana y piensas: no voy a lograrlo, pero te ríes por dentro recordando todas las veces que sentiste lo mismo...)

ilustración de maddy.

lunes, 22 de agosto de 2011

Terror económico

Para que el sistema se sostenga tal y como está establecido es necesario mantener a la masa calmada.
Formas de hacerlo hay varias, pero la más eficaz, la favorita de lo que manejan hilos, es sin duda la psicología del terror. En los Estados Unidos la llevan aplicando desde hace un par de siglos. Aquí, también.

El miedo paraliza. Eso lo sabe hasta el conejo que está siendo acechado por un zorro.
Nada como meter el miedo en el cuerpo para conseguir aborregar a la gente. Psicología básica, de primero de carrera.

Miedo a los comunistas. Miedo a los negros. Miedo a los terroristas. Miedo al inmigrante. Miedo a la crisis.

Ahora, gracias a que vivimos en la "era de la información", la gente sabe de todo. Oye, hasta de economía. Vas al médico y sabes lo que tienes mejor que el propio experto, porque has buscado previamente tus síntomas en google. La psicología también está al alcance de cualquiera; ¿quién no usa con frescura para catalogar a un tonto las palabras bipolar o borderline? Incluso en los periódicos, esa sección de economía que antes nadie de leía, ahora ocupa todas las portadas. Claro, porque ahora somos todos muy listos.

Sabemos de todo y no tenemos ni idea de nada.

Y el lenguaje. Ese uso del lenguaje... Leemos titulares como "la banca se desmorona" "los mercados se hunden" "la bolsa se deprime"... Va, ¿en serio?

Ahora veo a señoras de clase media, de las que saben leer y escribir a Dios gracias, viviendo verdaderamente preocupadas con la prima de riesgo. ¿Pero qué es la prima de riesgo, el nuevo coco? Es más, ¿qué les importa a esas señoras lo que sea la prima de riesgo? Si no tienen ni idea de lo que es, si su vida en realidad no ha cambiado tanto, y están tan angustiadas que no pueden ni pegar ojo. Las observo y me parecen pobres cobayas de laboratorio. Tristes ovejas corriendo a refugiarse al redil mientras el perro ladra: ¡la prima sube, la prima sube!

Por favor, señores de arriba, dejen ustedes de acojonar ya a la pobre gente. Por favor, pobre gente, enciendan ustedes el televisor y pongan tele5. Vean un poco de telebasura. Sean ignorantes, pero sin miedo. Sin miedo.

sábado, 18 de junio de 2011

Porque hay infinitos más grandes que otros...



A veces, M. me cuenta cosas muy interesantes... Me explica, por ejemplo, que en el centro de nuestra galaxia hay un agujero negro cuatro veces más pesado que el sol, un agujero que dentro tiene hasta estrellas, y que está matemáticamente demostrado que existen infinitos más grandes que otros.
Yo escucho sus historias, y lo asimilo todo despacito. Rumio los datos en mi cabeza como quien hace la digestión.
Después, antes de dormir, cuando ya no pienso en ello, enciendo la luz y escribo algo en mi cuaderno. Porque la poesía es la forma que tiene mi cabeza de entender la ciencia.

"Cómo me pesan las noches, con sus cielos cargados de estrellas...
Como si todas ellas se precipitasen de repente sobre mi cama
a medio llenar.
Y mi almohada es demasiado grande.
Acarreo tu falta y me pesa, como le pesa un agujero negro
a la galaxia que lo contiene.
Me sobra el espacio y me sobra tu ausencia
y me conformo...
Porque hay infinitos más grandes que otros".

(Ilustración de wirrow)

martes, 14 de junio de 2011

Alergias


Los síntomas más frecuentes de la alergia son: estornudos, picor de nariz, irritación de ojos y congestión nasal.

Los posibles efectos adversos de tomar un antialérgico son:
  • Frecuentes: somnolencia, insomnio, dolor de cabeza, cansancio, aumento del ritmo normal del corazón, fatiga, mareos, nerviosismo o agitación, aturdimiento, vértigos, náuseas, sequedad de boca.
  • Otros efectos adversos relacionados (no señala frecuencia): temor, ansiedad, tensión, inquietud, temblor, debilidad, palidez, dificultad respiratoria, dificultad para orinar, alucinaciones (ahora empieza lo bueno), convulsiones, alteración del ritmo normal del corazón (ésta aparece en los dos apartados, vamos, que te da seguro), colapso cardiovascular con sensación de sofoco y bajada de la tensión arterial. También puede presentarse hinchazón por retención de líquido de la piel. 
Y digo yo... ¿No es mejor una alergia de nada?

martes, 31 de mayo de 2011

Nos hacemos viejos

Es curioso cómo medimos el paso del tiempo en función de la edad que tengamos...

  • Al principio, el paso del tiempo viene dado por las cosas que somos capaces de hacer: puedo agarrar ese dedo, puedo decir papá, puedo caminar, puedo alcanzar esa botella de lejía...
  • Después, empezamos a contar a través de las cosas que nos dejan hacer: puedo quedarme a dormir en casa de Mariquilla, puedo ver "películas de mayores", puedo salir hasta las 10...
  • Más tarde, calculamos nuestra edad gracias a lo que la ley nos permite: puedo abortar, puedo votar, puedo beber alcohol, puedo conducir, puedo ir a discotecas, puedo ir a la cárcel.
  • Llegado un punto, el tiempo se mide a través de las cosas que nos pueden suceder y las cosas que decidimos hacer: puedo dejarla embarazada, podríamos casarnos, puedo perder mi empleo... Y así vamos evolucionando.
  • Hasta que, un día, empezamos a contar por otros: puede agarrar mi dedo, puede decir papá, puede caminar, puede alcanzar esa botella de lejía.
  • Y al final, inevitablemente, el ciclo se cierra cuando dejamos de poder hacer cosas: no puedo recordar qué comí ayer, no puedo bajar las escaleras, no puedo caminar sin apoyarme, "niño, alcánzame esa botella de lejía".
¿Pero cómo diantres pasa el tiempo tan deprisa?

viernes, 22 de abril de 2011

Cuando fuimos mayores

Estas fotos son de hace ya algunos años... Con veintipocos, cuando éramos tan jóvenes que nos creíamos mayores, cuando aún no nos habíamos conocido a nosotros mismos, cuando todavía pensábamos que nos comeríamos el mundo...





Ahora, con veintimuchos, somos lo suficientemente adultos para saber que aún somos jóvenes, y nos conocemos lo suficiente para darnos cuenta de que no nos comeremos el mundo. 
Pero no por falta de capacidad, conste. Es que estamos a dieta ;-)

Que tengáis un buen fin de semana, Santo, Agnóstico, Ateo o religioso no cristiano.

martes, 19 de abril de 2011

VoLteRetAS

Curiosa palabra, voltereta.
Vol-te-re-ta.
Cuanto más la digo, más extraña me parece.


¿Lo intentamos?
:-) 

viernes, 3 de diciembre de 2010

Las estaciones

Hace tiempo que vengo pensando que los años ya no son lo que eran.

Cuando yo era pequeña, un año se dividía en 4 estaciones:
  • Primavera: De marzo a junio. Vacaciones de semana santa y/o semana blanca.
  • Verano: De junio a septiembre. Vacaciones de verano.
  • Otoño: De septiembre a diciembre. Puentes del Pilar, los Santos y macropuente de Diciembre.
  • Invierno: De diciembre a marzo. Vacaciones de Navidad.
Más tarde me incorporé al mundo laboral, y entonces el año pasó a ser así:

  • Primavera: De marzo a junio. Quizás vacaciones pero no en semana santa ni semana blanca.
  • Verano: De junio a septiembre. Mucho calor, mucho trabajo, nada de vacaciones.
  • Otoño: Quizás vacaciones pero no en los puentes.
  • Invierno: Mucho frío. Descanso de Navidad 24-25 ó 31-01 ó ninguno, que hay mucho trabajo.
Por último, empecé a llevar una "vida contemplativa", y como no sabía cómo matar el tiempo, "contemplé" la posibilidad de averiguar cómo va en realidad esto de las estaciones, más que nada porque hace un frío que pela y está nevando por ahí, pero no sé si es correcto decir ya que estamos en invierno...
Así que busqué en la wikipedia. Y lo que encontré es tan complicado de entender para alguien con el cerebro en standby (yo), que paso de explicarlo. Mejor os dejo el link para que os hagáis una idea. Aquí.

Así que, para facilitarme la vida, he decidido adoptar la clasificación de las estaciones del año que hace El Corte Inglés. A saber:

  • Enero: Rebajas. Es el mes en el que hace tanto frío fuera que las señoras se dan tortas para entrar las primeras a las tiendas, se pelean y se dicen improperios para entrar en calor y finalmente compran algo de ropa de abrigo que ya no necesitan, "pero para el año que viene, porque está muy barato".
  • Febrero: El mes del amor. Todo lo que compres vale si es hortera, inservible y/o lleva dibujado un corazón.
  • Marzo: El día del padre. Porque ellos también se merecen una estación propia.
  • Abril: Temporada. La primavera ya empezó y tienes que ir a comprarte lo que se llama "ropa de entretiempo". Es decir, ropa demasiado fina para el frío y demasiado gruesa para el calor que jamás te pondrás, pero que es muy bonita y además lleva disponible en la tienda desde febrero.
  • Mayo: El mes de la madre, que ídem del padre, pero más todavía, porque para eso te ha parido, así que estírate un poco que la edad de hacer collares de macarrones ya pasó.
  • Junio: Temporada de verano. Aprovecha para comprar la ropa de verano que el mes que viene ya no hay lo que te gusta.
  • Julio: Rebajas. Es cuando hace tanto calor fuera que no tienes ganas ni de entrar a rebuscar a la tienda. Pero entonces entras y el aire acondicionado está tan fuerte que te resfrías, y ya no puedes ir a la playa a estrenar tu bikini nuevo, que no era el que realmente te gustaba, pero es el que queda. Y te aguantas por no haber venido en Junio como te dije.
  • Agosto: Es cuando a comprar sólo van los adictos o los guiris, porque tú estás de vacaciones o currando como una mona, según profesión. Pero ojo que también empieza el otoño.
  • Septiembre: La vuelta al cole. O lo que es lo mismo; la estación más odiada por maestros y niños (que ni el estuche de dos pisos es consuelo), pero también la favorita de los padres cansados de aguantar a los niños todo el verano. Ahora podrán descansar, pero lo pagarán con libros y material, que valen su peso en oro.
  • Octubre: Por si no te has dado cuenta ya es otoño y tú aún insistiendo en ponerte la ropa de entretiempo, que para eso te la has comprado. Lo que tienes que hacer es irte a buscar un abrigo, que se acaban.
  • Noviembre: Empieza la Navidad. Porque para el corte inglés, Jesús nació sietemesino.
  • Diciembre: Papá Noel, Reyes, el tronco aquél de Cataluña... Vete a comprar que hay que estar preparado para todo.
Pues eso, que ya es Diciembre, así pues, no sólo puedo afirmar sin miedo que estamos en invierno, sino que también y por si acaso:

¡Feliz Año Nuevo a todos!
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