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jueves, 23 de enero de 2014

CoSAS de TCP's VoLuMeN #27

"Hola, niños; soy Coco..."


"... Y hoy vengo a enseñaros cómo se apaga el móvil. Esto es apagado. Esto, modo vuelo. Apagado. Modo vuelo. Apagado. Modo vuelo. No señor, eso no es apagado; es bloqueado. Señor, está encendido. Señor, lo estoy viendo. Señor, no lo guarde en su bolsillo, está encendido. Sí, señor, completamente apagado. Señor, tiene usted que dejar el botón superior pulsado durante unos segundos y después deslizar el dedo por la pantalla siguiendo la flecha. Señor, yo también tengo un iPhone. Señor... Gggrrrrrggrggrgrgr".


Hace unos meses, en Estados Unidos permitieron el uso de los aparatos electrónicos de pequeño tamaño durante todas las fases del vuelo. En Europa, como siempre hacen con todas las -dudosas- iniciativas americanas, les siguieron poco después. Así que los tcp's españoles esperábamos expectantes la llegada de la circular operativa de nuestra compañía que, finalmente, nos librara de participar a diario en la kafkiana escena descrita más arriba.

Recuerdo una pequeña conversación hace tiempo en Twitter con Rodrigo Cortés, en la que él se preguntaba si obligar a los pasajeros a apagar los dispositivos durante el despegue y aterrizaje nos producía a los auxiliares cierto "gustete". El gustete que nos produce, alegué yo, es directamente proporcional a lo apegado que esté el pasajero a su aparato. Por lo general, en una situación como la anterior, ver al pasajero que por fin apaga, produce un alivio sólo comparable a ir al baño tras una larga cola en el servicio de mujeres de un bar cualquiera después de haber ingerido mucha cerveza. Es decir, mucho.



Veréis; poco antes de despegar y aterrizar, los tcp's tenemos que asegurar la cabina. Para aquellos que no voláis, esto significa comprobar que la cabina y los pasajeros cumplen con una serie de requisitos para garantizar la seguridad durante esas delicadas fases del vuelo. Esto es, abrocharse el cinturón, despejar los pasillos y salidas de equipaje, cerrar las mesitas... Y apagar los aparatos electrónicos. No son ganas de imponerse. No son ganas de joder. No es por el gustete. Es, simplemente, la parte más impopular -pero todavía obligatoria- de nuestro trabajo. 

Imaginemos un aterrizaje cualquiera. Unos diez minutos antes, los pilotos encienden la señal de cinturones. Se efectúa el anuncio al pasaje, nos ponemos las americanas, nos pintamos los morros, nos atusamos el pelo, nos bañamos en Nenuco, adoptamos la pose digna y salimos al ruedo. En cada vuelo, sin falta, nos vamos a encontrar mínimo con una de las siguientes situaciones, os lo prometo:

  • "Disculpe, señora, el móvil debe estar apagado para aterrizar". "Sí, sí claro". Y lo apaga. Y, cuando te das la vuelta, lo enciende otra vez.
  • "Perdone, por favor, apague el teléfono para el aterrizaje". "Ok". Y bloquea la pantalla. Esto es lo más habitual.
  • "Señor, por favor, apague el teléfono". "Está apagado". "¿Está apagado?" "Sí". Lo guarda en su bolsillo, molesto. Y no, no lo está. 
  • "Por favor, el teléfono apagado para aterrizar". "Está apagado". "¿Está en modo vuelo?" "Sí" "Pues apáguelo, por favor". Cara de póquer, porque no entiende la diferencia entre apagado y modo vuelo. Aquí se te van unos 3 minutos.
  • Ante la situación anterior, pasajero que exclama: "qué gilipollez", o "qué pesada", o "ya están tocando los c******" o [inserte aquí su insulto favorito]. Aquí, haces 3 respiraciones pausadamente, le recuerdas que son normas de la compañía y que no es necesario faltar al respeto. Pierdes 5 minutos y, si no pierdes también los nervios, ganas un punto de carisma.
  • Ante la situación anterior, pasajero que se niega. No, no y no. Vuela mucho, y es la primera vez que se lo dicen. En estos casos, pierdes 6 minutos, pero a cambio ganas dos canas nuevas.
  • "Perdone, tiene que apagar el móvil para aterrizar".  El pasajero te mira y (ésta es mi favorita), llevado por no sé qué impulso primitivo, lentamente y sin dejar de mirarte PONE EL TELÉFONO BOCABAJO. Porque ojos que no ven, móvil que no emite.
  • "Disculpe, tiene que apagar el teléfono ya, vamos a aterrizar". "Estoy apagando". Y sigue jugando al Candy Crush. 
  • "Perdone, apague el teléfono para aterrizar, por favor". "Está apagado" y te lo muestra con desdén. Y la pantalla, efectivamente, está negra. Pero entonces tú pulsas con maldad de tcp el botón de inicio (abajo, en el centro), y ¡sorpresa! No está apagado. "Apague, por favor". Y te maldicen en húngaro.
  • "Yo siempre lo llevo encendido y no pasa nada".
  • (Con los auriculares puestos) "Está apagado". 
  • (Con el whatsapp) "Estoy apagando".
  • "Y por qué, y por qué, y por qué, y por qué, y qué tontería".
  • "Perdone, tiene que apagar el teléfono". Y entonces, sólo entonces, después de TODO el vuelo, lo pone en modo vuelo. Ahora. Para aterrizar. Y te mira en plan "¿contenta?". Y no.
Y así españoles y rusos y franceses y eslovacos y japoneses... Todos se hacen los suecos. De repente, nadie entiende el significado de la palabra OFF, y eso que la usan a diario para apagar sus teles.

Una vez una señora muy entrañable, cuando le indiqué que debía apagar el móvil para despegar, me dio una palmadita en la mano y me dijo: "No te preocupes, hija, si lo tengo puesto ya en modo vibración" Y me lo enseñó. Y era verdad. :))

Y lo mismo con los portátiles, y las tablets, y los iBooks, y los mp4 y mp3 (sí, aún los hay), y los ipods... Y qué queréis que os diga, anhelo, deseo fervientemente que llegue el día en que permitan todo eso en vuelo, que me ahorren tanto dolor de cabeza, que me eviten discusiones absurdas, insultos y malas caras, canas, urticaria y vejez prematura. Hasta lo he pedido a los Reyes Magos y a la Fontana di Trevi al lanzar la moneda. Y cada vez que me enfrento a una situación como las que os he descrito, respiro hondo y me digo entre suspiros "ya falta menos..." 

Pero os aseguro que el día que todo esto sea sólo una anécdota del pasado, lo veremos con nostalgia y hasta lo echaremos de menos. Al fin y al cabo... ¿Qué sería de nuestra profesión, si no fuera por estos ratitos? :o)



Buenas tardes y buenos vuelos.

(Esta entrada está dedicada a Carmen, que sé que la espera. Y a Kels, que sé que la necesita).

jueves, 16 de febrero de 2012

CoSAS de TCP's VoLuMeN #18

Cani crew, get ready for take of


Ahora que estamos en crisis y cuesta tanto encontrar empleo, hasta los ninis parecen haberse concienciado y se están animando a empezar sus andaduras en el mundo laboral... Y ese mundo incluye, como no, la aviación. Al fin y al cabo, esas azafatas que se maquillan y se repeinan y lo único que hacen es pasearse avión arriba avión abajo e irse de vacaciones deben ser el sueño de cualquier nini... ¿no?

Es entonces cuando esos ninis cargados de ilusión, hacen el esfuerzo de sus vidas y, subvencionados por unos padres que darían un riñón por verlos hacer algo, se sacan el curso de tcp's.

El problema empieza cuando, entre la avalancha de candidatos, los procesos de selección apresurados por las circunstancias del momento, las señoritas y señoritos seleccionadores sin más formación en selección de personal que haber sido sobrecargos muy monas y monos durante x tiempo, las subvenciones que el gobierno da a manos llenas por contratar a menores de 30, la famosa "primera impresión" positiva que una nini vestida muy mona es capaz de causar, etc. se nos cuelan entre la nueva hornada de elegidos 2 ó 3 de esos especímenes.

Así, nos encontramos en el avión situaciones como la siguiente:

  1. Comienza el embarque. En la parte trasera del avión están la tcp número 2 y la 3 (nini). La nini tiene que ayudar en el embarque, mientras la 2 (de mayor experiencia) tiene que comprobar y contar el cátering, dar los mensajes de embarque a través del interfono, ayudar a embarcar por las últimas filas, vigilar el espacio para maletas en los compartimentos superiores o empezar a pararlas, etc. En mitad del embarque, la tcp 3 se dirige al galley trasero con mala cara, se cruza de brazos y se sienta. "¿Qué te pasa?" "Que yo no embarco" "¿Por qué, te ha pasado algo, te ha dicho algo algún pasajero?" "No tía, que no embarco, que no me da la gana, qué pesada, que no embarco y punto" (todo eso bien acompañado por movimientos con las manos). Y coge una revista con desaire.
Y como esa situación, montones... A diario... Falta de respeto hacia las compañeras y los pasajeros, sentimiento del deber y de la responsabilidad nulos, 0 ganas de trabajar, 0 interés, 0 iniciativa más que para el cachondeo, conocimiento de los procedimientos precario y un largo etcétera que suponen, no ya sólo una molestia para los compañeros y pasajeros que tengan que sufrirlo, sino un peligro a bordo. Pero bueno, están muy guapas con el uniforme, conste. 


Y eso, por desgracia, no es todo: También están los canis y las chonis. Esa tribu urbana fácilmente reconocible a 50 metros de distacia... ¿Y qué hace una choni en un avión? -diréis- ¿Acaso -diré yo- no adivinas la respuesta echando un vistazo a su vestuario? Pues fácil, señores, fácil: los canis se atreven con todo. También con la aviación, por qué no. Y así, por las mismas razones que los ninis, acceden al puesto. Y tú te encuentras chicas tcp's con el rabillo del ojo a lo Winehouse, la coleta bien alta y estirada, sujeta por 2 preciosas gomas enlazadas de colores diferentes (jugando un poco con los colores de la cía, por supuesto), pulserones pandora como grilletes, minifaldas "arremangás" que se les ve hasta la pituitaria, sujetadores de todo tipo y colores bajo la camisa blanca y, lo más, un pendiente de brillito en un diente... Para morirse. Y chicos tcp's con las puntas del pelo rubio oxigenado, a ser posible, a modo cresta discreta, los pantalones anchotes (que se le vean los calzoncillos si coloca una maleta) y el anillo tipo sello. Y todos ellos con esas formas siempre exquisitas y refinadas de colocarse, caminar y dirigirse al pasaje.

Con tanta perla suelta no me extraña que a los tripulantes de Hong Kong Airlines les enseñen Kung Fu. ¡Me lo pido! (En la foto de arriba vemos a unas señoritas auxiliares aprendiendo una técnica para evitar que las compañeras las agarren del pelo tras una discusión).

ABRUMADOR.

En fin, os dejo ya, que tengo que echar unos cuantos CV. A ver si tengo suerte, entre tanta competencia...

(Queridos canis, chonis y ninis que queréis ser tcp's, POR FAVOR, si me queréis, ¡irse a RACANAIR!)

martes, 13 de diciembre de 2011

CoSAS de TCP's. VoLuMeN #15

Chaleco salvavidas vs paracaídas
(o, lo que es lo mismo, tonterías de la gente)



Un vuelo cualquiera, un día cualquiera: embarque finalizado, puertas cerradas y rampas armadas. Me dispongo a "montar" la demo en medio del pasillo (esto es, para que se me entienda, colocar en el suelo el cinturón, el chaleco, la mascarilla y el panfleto de seguridad, como si de un top manta aéreo  se tratase, para realizar la demostración de seguridad). Y en esto...

- Señorita, estaba yo pensando...
(Se supone que estoy preparada para reaccionar ante una emergencia, pero cuando un pasajero empieza así una frase... oh, madremíademialma, entonces se me erizan los vellos de la nuca).
- Dígame.
- ... Estaba yo pensando... y digo yo, en vez de un chaleco salvavidas... ¿No sería mejor poner un paracaídas?

Premio.

- Acaba usted de realizar la pregunta del millón. Tin tin tin. Ha ganado un maravilloso puntapié en el trasero para que pueda usted realizar la primera evacuación por aire de la historia de la aviación comercial.

Pongámonos serios.
Seguro que alguna vez te has preguntado, o peor, nos has preguntado, para qué diantres sirve un chaleco salvavidas "si ya sé nadar", del mismo modo que te has podido preguntar, o peor, nos has podido preguntar para qué te vas a abrochar el cinturón "si como nos caigamos, aquí no se va a salvar nadie". A la segunda cuestión paso directamente de responder. Pero, como me siento amable y tengo el alma rebosante de Espíritu navideño, voy a tratar de responder a la primera pregunta. Y si me equivoco, por favor que venga algún ingeniero aeronáutico/similar más ilustrado que yo y me saque de mi error y mi ignorancia.

Vamos por partes.
Sobre la utilidad del chaleco:
  • El chaleco salvavidas hace justo eso. Salva vidas. Porque puede que sepa usted nadar, pero quizás tarden un poquito más de lo que usted espera en rescatarle y se agote por el esfuerzo, o quizás se haya herido usted en la caída o la evacuación y no pueda nadar bien, o puede que el mar esté un poquito más juguetón de la cuenta y haya olitas de varios metros, o tal vez no nada usted tan bien como dice... y es que, querido pasajero, siento comunicarle que el Atlántico no es la piscina de su gimnasio.
  • Puede darse el caso -y se da- de que el avión no "se caiga" sin más, sino que los pilotos traten -y tratarán- de "amerizar" (esto es, aterrizar en el mar), con más o menos éxito. Si esto ocurre, usted tendrá bastantes más posibilidades de sobrevivir, dado todo lo expuesto en el punto anterior, si lleva el chaleco puesto (y lo infla fuera).
Sobre la inutilidad del paracaídas:
  • Un avión comercial vuela a una altura media de 10-12 mil metros. A esas alturas, el exterior no es "respirable" y hace un frío que te pelas. Debido a ello, las cabinas de los aviones van "presurizadas". Esta diferencia de presiones entre el interior y el exterior del avión hace que no sea físicamente posible abrir la puerta. Y, si no hay puerta, ya me dirá usted por dónde salta.
  • Suponiendo que el avión pudiese bajar (recuerde que si hay que evacuarlo, probablemente tendrá múltiples problemitas técnicos) hasta una altura respirable, y suponiendo que pudiera mantenerse así durante un minuto y medio (el tiempo que se necesita para evacuarlo -en tierra-), cuando yo abra la puerta y usted salte, podrán pasar varias cosas (elija su opción preferida): 
  1. Que se lo trague el motor (que estará encendido) si salta usted por delante. 
  2. Que se achicharre vivo (otra vez el dichoso motor) si salta usted por detrás.
  3. Que se golpee fatalmente con el fuselaje o los planos (recuerde que un avión vuela a 800 km/h como mínimo y éste en concreto tiene además problemas técnicos diversos, y a lo mejor encima hasta hay mal tiempo y turbulencia).
  4. Que consiga usted salir ileso del salto y no sepa utilizar bien el paracaídas, porque no nos hizo ni caso en la demostración de seguridad*, o bien éste no se active correctamente y se estampe usted contra el suelo, sin planear como podría hacerlo un avión.
  5. Que se active y caiga usted veteasaberdónde, tierra o mar, y sin radiobaliza ni coordenadas a ver cuándo lo encuentran.
  6.  Que finalmente le dé a usted canguele saltar (esas cosas pasan en las mejores compañías) y se quede dentro del avión y, cuando éste caiga en el mar, no tenga chaleco, por listo.
  • *Si normalmente ustedes nos ignoran cuando hacemos la demostración de seguridad, imagínese tener que instruir en pocos minutos a un avión de 100 ó 200 pasajeros en el uso de un paracaídas. ¿Ya? Pues ahora imagínese que después lo usan todos correctamente. Sin comentarios.
En fin, señores, que no les doy más la tabarra hoy. Es sólo que se acerca la Navidad, y ya saben que es época de pedir deseos, y de repente pensé qué agradable sería el mundo si nadie más quisiera llevar un paracaídas debajo del asiento convencido de que le serviría para algo.

¡Que tengáis un buen martes y 13!
(y no os embarquéis hoy, por si acaso)




viernes, 21 de octubre de 2011

CoSAS de TCP's. VoLuMeN #13

Una de aeropuertos: el filtro de seguridad


  • Día 1. Paso por el control de seguridad (de uniforme). Me quito el cinturón, el reloj y la chaqueta. Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii "Pase por aquí para que le haga un registro de seguridad por favor". Genial.
  • Día 2. Paso por el mismo control de seguridad (también de uniforme). Me quito el cinturón, el reloj, la chaqueta, los zapatos y hasta la horquilla del moño. Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii "Pase por aquí para que le haga un registro de seguridad por favor". Hoy, encima, me ha tocado la que mete mano, como si no supiera lo que es un aro de sujetador... Maravilloso.
  • Día 3. Paso de nuevo por el mismo control de seguridad (de uniforme, cómo no). Como voy a pitar de todas formas, sólo me quito la chaqueta. Ese día, por supuesto, no pito. El piloto que pasa detrás de mí tampoco pita, pero... "Pase por aquí para que le haga un registro de seguridad, por favor" "¡Pero si no he pitado!" "Ha sido usted seleccionado aleatoriamente para que le haga un registro de seguridad. Levante los brazos, por favor..." Me parto.
  • Día 4. Paso por el control de seguridad del aeropuerto, esta vez sin uniforme. Llevo un vestido de verano, ropa interior mínima legal (y sin aros), nada de complementos, nada en el pelo. Paso descalza.


...............


Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

:-)

Que tengáis un buen fin de semana.
Yo me voy a pasar mi único día libre a Granada, ya veremos si pierdo o no el glamour en el filtro del aeropuerto.

(Gracias a Tania por hacerme llegar esta simpática ilustración. i love it!)


lunes, 17 de octubre de 2011

Cat al habla


¡Hola amigos!

Hace mucho tiempo que no escribo, lo sé. Pero es que he estado en una especie de año sabático de gatos... Desde que mi madre me dejó aquí y se marchó a Barcelona, lo cierto es que mi vida ha consistido básicamente en comer y dormir.

Dormir en la cama, dormir en la mesa del ordenador, dormir en la silla, dormir encima de la maleta de mamá cuando viene a visitarme, dormir en el bolso de mamá si se lo deja encima de la cama, dormir en la ventana y, con un poco de suerte, dormir dentro de un armario que se han dejado abierto...

Aunque no creáis, que también he estado muy ocupada haciendo otras cosas... El otro día me escapé y llegué hasta el jardín, y allí había perros, y unos animales bastante desagradables y escandalosos llamados gallinas y un monstruo enorme y negro, feísimo, al que llaman cochina. Pasé mucho miedo.

También estos días se ve que he cogido pulgas. Y mamá se enfadó mucho cuando las vio, ni que fuera para tanto... Pero a ella no le gustan nada, y me echó un líquido asqueroso por encima y lo pasé fatal. Encima luego no me dejaba salir a la terraza porque decía que las había cogido ahí.

Total, amigos, que como veis, mi vida últimamente es un calvario.
Otro día os cuento si he conseguido matar a una o dos de esas gallinas o hacerle una foto a cochina.
Ahora os dejo, que he descubierto una caja muy buena en la terraza y tanto ajetreo me está dando sueño.


Seguiremos informando.
Maaaaauu.

sábado, 15 de octubre de 2011

CoSAS de TCP's. VoLuMeN #12

El matrimonio y otros suicidios a bordo


Hace un par de días, en un vuelo de París a Barcelona, un hombre le pidió matrimonio a su mujer en tres idiomas a través del sistema de megafonía del avión. 
Dijo algo así como que, después de tantos años juntos, no se le ocurría un plan mejor que un viaje para hacer muchos más viajes juntos. Y luego preguntó: will you marry me? Y ella respondió: oui.
El avión entero aplaudía y silbaba, un pasajero emocionado empezó a gritar: ¡Vivan los novios! y medio avión (la mitad española) respondía ¡viva! a plena voz. Y luego otro pasajero los invitó a cava.
Fue como en las películas, salvo porque el discurso en realidad no fue muy bueno, y no bebían alcohol, así que en lugar de cava tomaron zumo de naranja.

Yo observaba toda la escena desde la parte trasera del avión, con una mezcla de emoción romántica y vergüenza ajena, mientras mi compañera no dejaba de repetir "qué bonito, qué romantico"... y me daba cuenta de que, si alguna vez alguien quiere que le diga que no y/o le mate, ésa es justo la forma en que debe pedirme matrimonio.

...

Hace unos días, mi compi de piso voló en un avión que tenía estropeada la calefacción.
Ya en vuelo, un hombre la llama indignado y le espeta: "Mire usted, señorita, aquí hace mucho frío. O me ponen la calefacción ya o yo ME BAJO. ¡Me bajo ahora mismo!" Ante tal amenaza, mi compañera no tuvo más remedio que responder: "Pues ya me dirá usted, señor, qué puerta quiere que le abra... Aunque le aviso de que ahí fuera no hace mucho más calor... 40 bajo cero, más o menos."

...

Suicidios aparte, el otro día presencié una situación muy divertida:
Pasando el carro, un señor le pide a mi compañero una cocacola.
-¿Normal o light? -pregunta mi compañero.
-Sí -responde el señor.
-¿Sí qué?
-¡Sí, señor!

XDDD

Pobre señor... Ay, si todos fueran así de educados...

¡Que disfrutéis del fin de semana!

lunes, 10 de octubre de 2011

Aventuras y glamour en Sitges


Como ya os conté aquí el otro día, gané un pequeño concurso organizado en Twitter por Jaume Balagueró.
El premio aparece en la foto de arriba: Jaume me dejó dos entradas para la premiere de Mientras Duermes, su nueva película, en el festival de Sitges.

La noche estuvo llena de anécdotas de todo tipo; por supuesto no pudo faltar una de mis ya famosas situaciones a lo "Larry David" en un sushi bar, también la degustación de un menú Thai que en realidad era "Thali", el gato negro muerto a modo de atrezzo... Ah, sí, y nos "topamos" con Daniel Brühl en el bar del hotel Meliá... Casi nada.

Pero con lo que yo me quedo, eso seguro, es con nuestra entrada triunfal al auditorio a través de la sala vip, de la mano de nuestro nuevo amigo Ferrán. Sala en la que, aparte de un par de fotógrafos y unas botellas de vino, estaban nada más y nada menos que Balagueró, Luis Tosar, Marta Etura y el director de Filmax, que resultó ser amigo de Ferrán.
Cómo conseguimos entrar en esta sala es un misterio, una de esas extrañas cosas que yo consigo a veces sin comerlo ni beberlo... Y es la razón por la cual ahora tengo en mi panel de metal las entradas intactas.
:-)


PD. Algunos me preguntásteis cuál era la frase promocional con la que gané. Era "Mirar bajo la cama no te servirá de nada". Y puede que os parezca una idiotez de frase (yo en su día tampoco entendía cómo Balagueró pudo haberla elegido), pero después de ver la película os diré que, sin saber nada de nada, di en el clavo. Y si queréis saber por qué, tendréis que ir a ver la película, que se estrena en cines el 14 de Octubre. No os arrepentiréis.

¡Feliz semana!

domingo, 2 de octubre de 2011

CoSAS de TCP's. VoLuMeN #11


Mini-guía de viaje, segunda parte 
El punto de vista de una auxiliar de vuelo


Si va usted a coger un avión, por favor, tenga en cuenta las siguientes consideraciones:


  1. La fila 3 está justo detrás de la fila 2 e inmediatamente antes de la 4. Si está usted sentado, digamos en la fila 8, no me pregunte dónde está dicha fila, es tan sencillo como contarlas: 1, 2, 3... y así sucesivamente
  2. Si no sabe usted contar, las filas están numeradas. Encontrará el número fácilmente si se fija usted un poquito. Normalmente están iluminados, o resaltados de alguna manera, arriba de los asientos.
  3. Si su asiento se encuentra en la primera fila y hay escaleras, por favor, no entre al avión por la puerta trasera, aunque en ese momento haya menos gente entrando por detrás... Y de la misma forma, no entre por delante si tiene la fila 30. 
  4. Si decide usted hacer caso omiso y entrar al avión por la puerta que no es, por favor, hágase un momentito a un lado, no pretenda encima pasar -con su maleta- en contra de la corriente de personas que sí entraron por dónde debían, y liarla parda.
  5. Querida señora, si no puede usted acarrear por sí misma su equipaje, y subirlo al compartimento superior sin mi ayuda, entonces no es un equipaje de mano. Factúrelo. Se entiende, por definición, que un equipaje de mano lo puede llevar usted misma, en su mano. Así que no se quede plantada con su maleta en medio del pasillo para que yo se la suba, porque no, aunque le pueda sorprender, ése no es mi trabajo. No somos "la chica de las maletas", como nos llaman ustedes a veces. Obviamente, está usted en buen estado físico, es lo suficientemente joven y no está embarazada. Ah, y por cierto, el truco de que le duele la espalda es muy viejo. Ya me lo sé, y a mí también me duele.
  6. Si finalmente ha sido capaz de meter su maleta en el compartimento superior y ve que ésta no cabe, quizá porque hay algo detrás, quizá porque es demasiado grande, por favor, no la deje usted "así mismo" y se vaya a sentarse pensando "que ya vendrán las chicas de las maletas y la colocarán bien". Porque sí, las chicas de las maletas la pondrán bien, pero le meterán el dedo en la bebida después, por mala.
  7. Existe una ley universal por la que todos los pasajeros están obsesionados por poner SIEMPRE sus cosas arriba. TODAS. Y se enfadan mucho cuando no caben, pudiendo ponerlas bajo el asiento perfectamente. Sin embargo, aquellos pasajeros que sí han de poner TODO arriba, que son los sentados en ventanilla de emergencia, NUNCA quieren ponerlas. Y también se enfadan. Por favor, haga un esfuercito por no seguir usted esta regla universal y deje de dar por c***.
  8. Esto es un avión, no un restaurante. A veces se nos acaban los bocadillos de jamón, o los Nestea. Por favor, no haga un drama de ello, que el vuelo dura sólo 1 hora y media, no va usted a morir de hambre... O coma y beba otra cosa. Y no, no le voy a invitar a cenar porque no hay de lo que usted pidió. Ni tampoco porque llevamos un poco de retraso, lo siento. 
  9. Como le decía, esto no es un restaurante, así que por favor deje usted de llamarme a penas me levanto después del despegue para pedirme de comer, que ya pasaremos con el carrito, ¡un poco de paciencia!
  10. El pasajero de delante tiene derecho a echar su asiento para atrás. No le puedo obligar a que lo ponga recto más que para despegar y aterrizar. Por favor, no me monte una escena y empiece a darle golpes al asiento constantemente para fastidiarlo, ¿qué es esto, el colegio? ¡No me haga usar mi voz de azafata!

¡Muchas gracias, buenas noches!

(Vea la primera parte aquí)



martes, 20 de septiembre de 2011

CoSAS de TCP's. VoLuMeN #10

En trece y martes, ni te cases, ni te embarques...




La semana pasada me pasaron muchas cosas...


  • El martes el viento no nos dejó aterrizar en A Coruña, y tuvimos que desviarnos a Santiago. Allí, nos trajeron a los pasajeros en autobús, y acarreamos, además de a unos pasajeros cansados y un poco enfadados, casi 2 horas de retraso. Pero es que era martes y 13. ¡Menos mal que no me casé!
  • El miércoles, se nos estropearon 2 aviones. Primero, la rueda. Lo arreglaron y nos fuimos. Después, a la vuelta, los frenos. Ahí nos cambiamos de avión. Después, en el otro avión, el motor perdía combustible. Nuevo cambio de avión. Y ya en el tercero, como nos pasábamos de las horas de actividad permitidas por la ley, vino una tripulación a reemplazarnos y nos fuimos a casa. Os aseguro que ese día llevaba a bordo a las 145 personas más agradables, educadas y pacientes del mundo. (Para los curiosos, aproximadamente, un 70% de portugueses, un 20% de españoles, un 5% de asiáticos y otro 5% de anglosajones). Gracias a Dios y a que no era martes y 13.
  • El jueves, aterrizando, ya todos sentados y asegurados, un pasajero se levantó para buscar a su hermano, que, según él, estaba en el baño. Un rato nos costó convencerlo de que en los baños no había nadie. En ninguno de los 3. Y mandarlo a su sitio inmediatamente. Volvió a sentarse, pero con desconfianza.  Como dijo mi compi C. Grace cuando se lo conté un rato después: "Anda, sí, Jodie Foster, vete a buscar a tu hermano a la bodega con el equipaje..." :-D (Para los que no sepáis de qué estaba hablando, pinchad aqui).
En fin, que ha sido una semana muy entretenida. Ah, sí, y sobrevolamos el Mont Blanc. Y era más bonito de lo que parece en la foto que hice (arriba) :-)

Mañana me voy destacada a Amsterdam. Otra vez. Y la semana que viene, otra vez. Y pensar que un día me metí en este trabajo por estas cosas...

Que tengáis una buena semana.

sábado, 3 de septiembre de 2011

CoSAS de TCP's. VoLuMeN #9

Lo ilógico y lo escatológico



Parte I. Lo ilógico.

El otro día, justo después del despegue en Málaga, los pilotos llamaron al sobrecargo para que fuera a cockpit. Al parecer, alguien les había apuntado a la cara directamente con láser desde la playa. Y sí, durante un momento, consiguieron cegarlos. Habían avisado a torre para informar de lo sucedido, y desde torre les dijeron que lo sabían, que muchos pilotos llevaban toda la tarde reportando lo mismo. Que la policía estaba al corriente y estaban buscando en la playa, pero que no conseguían dar con los mentecatos retrasados hijos de su madre que se estaban dedicando a tratar de matar a cientos de personas como si fuese una broma.
Como la "anécdota" habla por sí misma, yo no añadiré nada más.

Parte 2. Lo escatológico.

Hace un par de días, estábamos la sobrecargo y yo tratando de cenar en el galley delantero cuando, de repente, un pasajero abre la cortina y entra tembloroso.

-¿Tenéis ambientador? -El hombre realmente tenía la cara descompuesta.
-No, lo siento, no tenemos...
-Es que -explica- no paran de tirarse pedos...
-¿Perdone?
-No paran de tirarse pedos. Es horrible. Alguien se está peyendo sin parar y no se puede ni estar.
(Caras de póquer. Remuevo con desgana mi ensalada).
-Bueno señor, cámbiese de sitio. Siéntese usted aquí delante el resto del vuelo si quiere...

El señor sale. Cerramos la cortina. Miro mi ensalada y miro a mi compañera. Echamos a reir. 
-¡A mí se me han quitado las ganas de comer!, le digo.
-¡A mí también! -bebe agua y, de la risa, se le sale por la nariz. En ese punto nos moríamos.

¿Cómo olerían esos pedos, para que ese señor se armase de valor para venir a pedir ¡ambientador!? ¡Si estaba hasta temblando!
Más tarde, tras el aterrizaje, descubrimos que era él. Sí. Por eso la cara descompuesta. Por eso los temblores. Por eso quería el ambientador, para disimular. Por eso los pasajeros de al lado no paraban de mirarlo. Por eso, como le permitimos cambiarse de sitio y ponerse delante, mi compañera se tragó toda la peste antes de desembarcar.

...

Ayer, de camino al trabajo, vi a una señora poniendo a su hijo a hacer sus cosas debajo de un árbol, como  si fuera un perro. Y no era un pipí, qué va. El niño tendría unos 3 años, y ella lo levantaba agarrándolo por las piernas y le decía: "Venga, acaba ya, que me estás haciendo pasar una vergüenza..." ¿Vergüenza? Shame on you! Señora, por favor, que esto es un barrio, hay bares y esas cosas... Es más, ¿es que no puede entrar en la biblioteca pública que hay a 20 metros de usted y llevar a su pobre hijo al baño como si fuera una persona? De verdad, señora, que da usted más asco que lo que está haciendo su hijo.

Y bueno, ya sé que esto no ocurrió en el avión. Pero si me caigo de camino al trabajo, se considera accidente laboral. Y vi esto yendo al trabajo, así que...

En fin, eso es todo por hoy. Espero que el próximo volumen de mis "Cosas de tcp's" sea más agradable, en uno u otro sentido... Y es que me duele en el alma poner una ilustración tan bonita junto a unas historias tan feas. Pero es que, cuando me pasan cosas así, me gustaría que me llevasen los aviones de papel como a la chica del dibujo.

(Preciosa Ilustración de Catia Chien)

viernes, 26 de agosto de 2011

CoSAS de TCP's VoLuMeN #8

Hemeroteca a bordo y otras cuestiones menores

Siempre encontramos revistas de todo tipo en el avión que se dejan los pasajeros.
Y a veces vienen muy bien para matar el aburrimiento, ¡gracias!
Pero es que el otro día en un bolsillo encontré una revista Pronto
¡¡de abril de 2001!!

Sí, han leído bien. Una Pronto de hace más de 10 años.
Por eso, aunque normalmente tiramos todas esas revistas que encontramos después de ojearlas, decidí guardar la Pronto a buen recaudo. 
Toda una reliquia que ahora guardo con cariño en mi estantería.

...

Hace un par de días, un pasajero me dijo:

"Señorita, estamos sentados detrás, pero mejor nos sentamos delante mi mujer y yo, ¿no? porque es que ella tiene mucho vértigo, y claro, detrás los motores están muy chungos..."

Querido señor:
  1. El vértigo es un problema "vertical", realmente no creo que afecte mucho estar sentado delante o detrás.
  2. Los motores no están detrás, sino en los planos. Esto es, para que me entienda, de la mitad para delante. 
  3. Los motores, sobra decirlo, no están muy chungos. Ni delante, ni detrás, ni en los planos.
  4. En cualquier caso, es su señora, y no usted, la que tiene vértigo.
"No se preocupe, señor, después del embarque vemos si ha quedado algún sitio libre más adelante para que se puedan sentar"

Y entonces me tomo la molestia de dejar lo que estaba haciendo para buscarle ese sitio prometido después del embarque de más de 150 personas, ir a buscarlos atrás y ofrecerle el cambio amablemente.

"Estamos muy bien aquí, gracias"

Si es que soy tonta.




No me extraña que, al final de la jornada, me encuentre como dice la pegatina.

Además es que, señores, todo aquel que no se dedique a esto no tiene ni idea de lo mucho, mucho, que agota volar.

Pero ahora estoy en Ceuta.
Happy, happy.

¡Disfrutad de vuestro fin de semana!

domingo, 7 de agosto de 2011

CoSAS de TCP's. VoLuMeN #7


No todo en mi trabajo es duro y/o desagradable.

A veces, un pasajero te observa mientras trabajas; mientras tratas con infinita paciencia a esos padres negligentes y a su hija histérica; a ese señor maleducado, o a la señora impertinente.
Te observa y, entonces, al final del vuelo, se acerca a ti y te dice: "Toma, por tu trabajo". Y te tiende un llavero como el que veis arriba. Y tú no puedes aceptar propinas, ni regalos, pero te parece tan tierno el gesto (y tan mono el llavero) que lo aceptas y ya no dejas de sonreir en todo el día. 

Bueno, sonreir sonríes de todas formas, pero ahora lo haces con ganas.

En otro orden de cosas, hoy he descubierto cómo puedes ir a trabajar descansada en tu primer día de trabajo de la semana, y volver como si fuera el 5º: sólo tienes que salir con una hora de retraso y conseguir llegar, al final del día, 5 minutos antes de la hora prevista. Ah, todo eso, con un cambio de avión de por medio y los todos vuelos llenos. 

Ya es domingo. 
Mañana viene M.
Eso también me hace sonreir con ganas.
:-)


sábado, 16 de julio de 2011

CoSAS de TCP's. VoLuMeN #5

To pee or not to pee

Justo cuando pensaba que nada podría superar la anécdota del exorcismo, viene una señora y su preciosa hija (de unos 4 años) a demostrarme lo contrario.

Antes de nada, quisiera aclarar a las personas que no se dedican a esto lo que es un "Galley". El galley es, más o menos, la "zona de trabajo/descanso de los tripulantes". Es ese pequeño espacio donde están las puertas por las que entras y sales, pero también donde están nuestros asientos, la nevera, los hornos, las cafeteras, los carros del servicio a bordo y otros compartimentos que no son de tu incumbencia. Es donde preparamos los carros, nos cambiamos de zapatos, descansamos o comemos, siempre y cuando el tiempo, el volumen de trabajo y la peste del baño nos lo permite. A veces hay cortina, a veces (por desgracia) no. En cualquier caso, ¿os habéis fijado en algunos establecimientos en los que hay una puerta con un cartel que dice "Sólo personal autorizado"? Bien, pues, en los galleys debería haber un cartel de esos.


Vuelo nacional, acabado el servicio a bordo, nos disponemos a comer. Mi compañera va al galley delantero a buscar su comida, yo me quedo en el de atrás preparando la mía. Acto seguido, entra una señora con su hija pequeña. Muy majas, les vendí unas tortitas de maíz hacía escasos 5 minutos. Entran y, muy decididas, se dirigen junto a la puerta. Me vuelvo hacia ellas con el propósito de echarlas inmediatamente (nadie se puede acercar a las puertas). Pero como soy de naturaleza amable, le hago saber a la señora que no pueden estar ahí, pero le digo a la niña: "¿Quieres que te enseñe esto? Mira, es un asiento... ¿Ves esto? Es una nevera... Y esto es un teléfono..." Cuando creo que se dan por satisfechas con la visita turística y se van a ir a su asiento, observo que la madre lleva unas toallitas de bebé en la mano. "¿Es que están esperando para ir al baño?" Pregunto, inocente yo. "No, es que a ella le da miedo... ¿Quieres hacer "la caca" aquí? ¿Sí? -la niña se agacha junto a la puerta con el pantalón puesto y comienza a apretar- Vale, pues hazla aquí, que nosotras no miramos... -y me explica- es que la pobre se estriñe. Ya sé que es muy mayor, pero no es capaz de ir al baño, y se lo tiene que hacer encima. Luego la cambio de bragas y ya está. ¡Y es que como no la haga ahora no la hace! Y lo más importante es que la haga". 

A todo esto la niña agachada en el suelo y yo patidifusa. 

Os aseguro, que tengo muy buenos reflejos. De verdad. Puedo parecer pava, pero el otro día, por ejemplo, agarré al vuelo una bolsa que se le iba a caer en la cabeza a un señor, y la gente exclamó wow, waw, y me dio vergüenza y me fui para delante. En fin, que tengo buenos reflejos. Pero decidme, ¿cómo reacciona una persona ante algo así? A mí no me han enseñado a enfrentarme a "la caca". De verdad que no.

¿Y qué pensaba hacer esa señora después con las bragas sucias? ¿Y pensaba hacerlo allí mismo? ¿Acaso no veía que estaba por comer? Es más, ¿acaso piensa que "la caca" es menos caca por ser de una niña?

Abrí la puerta del baño y le pregunté a la pequeña: "¿Y no prefieres hacerlo aquí? Mira que váter tan bonito... Y mire señora, aquí arriba hay un cambiador". Afortunadamente, aunque no quisieron, se ve que intimidé a la niña, que se levantó y corrió a su asiento. Ciertamente, nunca llegaré a saber si después, quizás en el asiento, quizás en una esquina del mostrador de información de la terminal, la pobre criatura logró "hacerla". Y la verdad es que me da pena. Y de verdad que me encantan los niños. Pero lo más importante, señora, no es que la haga. Lo más importante es que no la haga en mi galley.

jueves, 16 de junio de 2011

CoSAS de TCP's. VoLuMeN #4

La ruta del amor y otros espantos

El otro día tuve un París-Roma, más conocido entre nosotros -los tripulantes- con dolorosa ironía como: La ruta del amor. Y es que, por más maravilloso que pueda parecer un viaje a París y Roma, créanme, en nuestro caso, este vuelo no tiene nada de romántico.

Empezamos el embarque en Roma, antes de salir hacia París. La primera en embarcar, por supuesto, era una señora que precisaba de asistencia, y su acompañante. 
La señora era muy extraña; estaba visiblemente enferma, pero de causa difícilmente adivinable. La acompañante, una mujer de mediana edad, nos explica sin reparo alguno: "Es que vengo de hacerle un exorcismo. La he llevado al mejor exorcista que hay ahora mismo, y ha ido todo muy bien, así que no os preocupéis. Es muy bueno, deberíais llamarlo" y nos tiende alegremente un panfleto con tarifas.


No puedo evitar preguntarme ciertas cosas... Por ejemplo, ¿cómo la llevó a Roma? ¿En avión? ¿Le explicó también entonces a los tripulantes que la llevaba a ver a un exorcista? ¿Debían ellos preocuparse? ¿Qué quiso decir con que deberíamos llamarlo? ¿Nos vio cara de poseídos?

...

Sin duda, esta anécdota alcanza inmediatamente el puesto de honor en mi lista de espantos a bordo.
!!!


jueves, 2 de junio de 2011

CoSAS de TCP's VoLuMeN #3

El Síndrome de Tourette (con coprolalia) y otras anécdotas




Londres, 29 de Mayo.
Teniendo en cuenta que el Barça ganó la final de la Champions el día anterior, esperábamos no sólo recoger un avión lleno de aficionados, sino un avión lleno de aficionados contentos. Los pasajeros, sin embargo, picados por no sé qué mosca, entraban al avión de bastante mal humor. ¡Y eso que no llevábamos retraso! A continuación les relato mi -breve-conversación con uno de ellos:

-Yo (previendo que, debido al volumen de ocupación, las maletas no cabrán): Disculpe señor, si ponemos sus (dos) maletas así, cabrá una más.
-Señor (bastante molesto por mi aparentemente inoportuna intervención): Pero entonces no cabrá el paraguas.
-Yo (insistiendo amablemente): No se preocupe, sí que cabrá...
-Señor (tal cual): ¡No me toques más los cojones!
-Yo (muertecita por el asombro): No le voy a consentir que me falte al respeto.
-Señor (viendo que me ponía realmente seria): Lo siento, me disculpo, me disculpo.

The end.

Pensando, pensando, y dado que -aunque aún no he recogido el título para que adorne mi pared- recién me licencié en Psicología, he decidido diagnosticar al pasajero con Síndrome de Tourette (con coprolalia). O eso, o es que era del Real Madrid.


Londres, 29 de Mayo, un poquito más tarde.
Entran al avión los Sidonie. El grupo completo. Con sus pintas a lo Rolling españoles y su séquito de groupies incluídos. Pero, pese a lo que podía parecer, no nos hicieron ningún "Melendi". Conste. Primero, porque no teníamos alcohol para vender. Y segundo, pero no menos importante, porque son muy educados, simpáticos (y comilones). De las groupies no puedo decir lo mismo. Bueno, no sé si son comilonas. Se metieron (dos veces) en nuestro galley, andaron en nuestras cosas, nos "cogieron prestadas" unas revistas que ya le habíamos dicho previamente que no podían coger y se dirigían las unas a las otras con el apelativo cariñoso de "zorra". Pero me enseñaron mucho, oye. Aprendí, por ejemplo, que la Blackberry, en realidad, se llama "Bitchberry", porque todas las "zorras" tienen una. Sin comentarios.

Nota. En realidad, no puedo asegurar que fueran las groupies de Sidonie. ¡Pero tenían madera!
Nota 2: Nunca, jamás, le digo nada a ningún famoso cuando lo llevo en el avión... Pero no pude resistirme y, asegurando la cabina, cuando fui a decirle al cantante que apagase su reproductor, le pregunté: ¿Qué estás escuchando, Sidonie?. Le hizo mucha gracia. Qué simpática soy :-p

Santiago de Compostela, 30 de Mayo.
Dos simpáticas adolescentes nos regalaron a mi compañera y a mí unas gafas rojas con forma de corazón, a lo Lolita. Fueron taaaaaan simpáticas, que me olvidé del síndrome de Tourette, y de las groupies, y me acordé de que tengo un trabajo maravilloso.



Nada más. Hoy es jueves. Pobre jueves, siempre estorbando. ¡Feliz jueves a todos!

miércoles, 27 de abril de 2011

MANdARiNo

Mi hermana tenía una gatita; Mandarina. Tuvo 3 hijos.
De ellos, uno fue adoptado por un amigo. Lo llamaron Elvis.
Otro murió envenenado por alguna mala persona junto con su mamá. Fue muy triste.
El tercero es un gato tricolor. Y eso es muy raro. Porque, normalmente, sólo tienen 3 colores las hembras.
Se llamaba Mandarina, como su mamá. Hasta que se hizo mayor... Y nos dijo que no era Mandarina, no, era Mandarino :-)

Este gato ha resultado ser como su nombre: una rareza, algo feo, pero simpático y muy, muy gracioso. ¡Que no deja a nadie indiferente, vamos!






Querido Mandarino: Me encanta cómo siempre nos acompañas en nuestros paseos por el jardín, trepas a los árboles para jugar, haces de "gato-pastor" con las gallinas, mantienes a raya a los perros y te asustas con las tortugas.

Te queremos, Mandarino. Eres un gato genial.

viernes, 4 de marzo de 2011

Oh, no!

Ahora que estoy enganchada a los gifs, os dejo éste de hace casi 2 meses..



Me lo tomo con humor, pero...
¡Todavía tengo secuelas!

Feliz fin de semana a todos :-)

sábado, 22 de enero de 2011

Cosas que no entiendo

1. ¿Qué hace una púa de guitarra en la bañera de mi casa?



2. ¿Por qué el gato se está bebiendo el agüilla de las perlitas para plantas? ¿Lo hace por la misma razón por la que alguna gente bebe agua de sabores?


3. ¿Qué le ha pasado al llavero de nuestro coche? Si es duro, ¿cómo ha podido lo de dentro reducir su tamaño a la mitad de un día para otro como si se hubiera desinflado?


¡Que tengáis un buen fin de semana, cargado de surrealismo (o "buñueladas", como decía mi amiga Marisa)!

viernes, 21 de enero de 2011

"Me gusta"


Hace un tiempo que vengo observando como, independientemente de qué pongas en facebook, siempre va a haber alguien a quien "le guste".
Toda la vida me han dicho cosas como: "para gustos, colores" o "siempre hay un roto para un descosido" (lo cual, bien visto, no tiene ningún sentido), pero como "nadie aprende por boca ajena", ha tenido que venir facebook a enseñarme que estos refranes son verdad.
Por ejemplo, en los dos últimos días, he leído (entre otros) comentarios como los siguientes, a los que al menos una persona le dio a "me gusta":


  • "Al final la picadura de araña ha sido más grave de lo que parecía. Hoy no tengo ojo. A urgencias".
  • "Estoy mal por mi espalda. No puedo hacer nada y estoy cansada de estar así".
O, sin ir más lejos, yo misma, recibí varios "me gusta" cuando anuncié que me había caído en la nieve. ¡Y me hice daño!
He llegado a la conclusión de que lo que a la gente le gusta, en realidad, es darle al "me gusta" (o fastidiar, que también es una opción) :-)

sábado, 15 de enero de 2011

He visto cosas...

He visto cosas que vosotros nunca creeríais... Así empieza mi escena favorita, de mi película favorita...
Pero hoy no estoy aquí para hablaros de Blade Runner.
Estoy aquí para emular al replicante, y enumerar las cosas curiosas que he visto hoy, en sólo un par de horas por el centro:


  • He visto a una dependienta china golpear fuertemente con mi mantel de papel de fiesta de 120 cm a otra china que estaba reponiendo material. Luego se han gritado mucho y han terminado riendo. Y las dos eran, probablemente, las dos chinas más feas que he visto juntas en mi vida.
  • He visto a una chinita de menos de un año en un andador, vestida con un jersey que aún llevaba la alarma de la tienda.
  • He visto a un hombre subido encima de otro hombre subido encima de una bicicleta. Y la bicicleta se estaba moviendo.
  • He visto a un perro tan pequeño como mi mano, y no era un cachorro.
... Y todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.

¡Qué tengáis un fin de semana lleno de momentos curiosos!
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