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domingo, 10 de marzo de 2013

CoSAS de TCP's VoLuMeN #24

10 cosas que siempre quisiste preguntarnos (y siempre nos preguntas) 
y 1 respuesta que siempre quisimos darte (y nunca te damos)


Cuando una lleva ya cierto tiempo volando, se da cuenta de que las preguntas de los pasajeros son un tanto "cíclicas". Hay dudas normales acerca del vuelo, o del avión, o de la seguridad... Repetitivas, sí, pero comprensibles. Y en este sentido siempre es un placer tratar de dar respuesta al pasajero que se anima a formularlas.
Yo siempre había creído que la única pregunta tonta es aquella que no se hace. Ni que decir tiene, que esto sí es una  tontería como una catedral. Y es que, amigos míos, nunca, JAMÁS hay que subestimar la extraordinaria capacidad de los humanos para preguntar idioteces.

Podría escribir un libro sólo con las ocurrencias absurdas -y habituales- de la gente (véase ejemplo aquí), pero hoy no me quiero centrar en eso.
Hoy quiero hablaros sobre esas preguntas recurrentes de los pasajeros a los auxiliares, cuya respuesta NO sabemos.
Vamos con una pequeña lista de 10:

  1. ¿Por dónde estamos volando ahora mismo? ¿Cuál es esa ciudad de allí abajo? Ehm... Y entonces tú te miras el reloj, pones cara de estar calculando algo y respondes: Nápoles. O la primera ciudad en un radio de 100 km que te venga a la cabeza, mientras rezas en silencio para que al comandante no se le ocurra dar un detallado "speech" justo en ese momento y te deje por mentirosa.
  2. ¿Saldremos por delante o por detrás? Es cuestión de un minuto, no más, lo que tardamos en enterarnos de este detalle. Pero existe una ley universal por la cual el pasajero SIEMPRE lo va a preguntar antes de tiempo, cuando todavía NO lo sabes.
  3. ¿Qué asiento es el más seguro del avión? Esta es pregunta de persona mayor. Por lo general deberán creer que si de verdad existiera un asiento catalogado como "el más seguro", su ocupante se lo iba a ceder, o algo...
  4. ¿Cómo va el partido? Porque el fútbol es el fútbol, y claro, no tengo yo nada mejor que hacer durante el embarque que andar escuchando la radio.
  5. Tengo un vuelo a X que sale a las XX:XX, ¿a qué puerta de embarque tengo que ir después? Malditos, malditos vuelos en conexión.
  6. ¿Algún día, aunque sea en un futuro remoto, pondrá esta compañía wifi en sus aviones? Esta pregunta es guay, porque significa que tienes cara de ser un alto cargo en la empresa, o adivina, una de dos.
  7. ¿Por qué cinta saldrá mi maleta? Y, si quiere, le digo también cómo se llama el mozo que la va a depositar allí amablemente.
  8. ¿Qué es peor, una tormenta o el viento? Lo peor es que a veces pierdes un segundo que generalmente no tienes en pensar una respuesta más o menos coherente que darle.
  9. Tengo mañana un vuelo con la compañía X, ¿qué tamaño de maleta puedo llevar? Si es con Racanair, le cobrarán 20 euros por llevar en cabina Las 50 sombras de Grey.
  10. Mi favorita: Cuando llegue al aeropuerto de la ciudad X, ¿qué autobús tengo que coger para ir a X?
  11. Y vamos con una preguntilla extra, para subir nota: ¿Han dormido bien los pilotos? Sin comentarios.
Normalmente, cualquier pregunta de este tipo que nos hacen los pasajeros, se responde con una de las siguientes respuestas; y si no me crees, haz la prueba:

a) En tierra le informarán de eso.
b) Ahora miro si lo pueden preguntar por radio.
c) Depende de las circunstancias.
d) Ahora le pregunto al comandante.

Pero la única frase que vale para TODAS ellas, la única respuesta que siempre nos quedamos (y siempre nos quedaremos) con las ganas de darles, no es otra que un sincero y sentido: Y YO QUÉ C*** SÉ.

Buenas noches y que tengáis una buena semana :o)

lunes, 11 de junio de 2012

CoSAS de TCP's VoLuMeN #20

¡Oído cocina!


A todos aquellos que no os dedicáis al mundo de la aviación, pero habéis viajado alguna vez; a todos aquellos que gozáis de un bien tan preciado y escaso como es el sentido común; y a todos aquellos que, simplemente, venís de casa con un mínimo de educación y saber estar, os propongo un sencillo cuestionario.

De entre las siguientes situaciones planteadas, elija la única que, a su juicio, OCURRE REALMENTE en este loco mundo nuestro:

  • Cliente de un hotel, al recepcionista: "¿Cómo que no os quedan habitaciones con vistas al mar? ¿Pero qué despropósito es éste? Encima que nos hacéis pagar por la habitación, no quedan habitaciones libres de la que queremos..." RECLAMACIÓN.
  • Cliente en un supermercado, a la cajera: "¿Que no quedan yugures de plátano? Qué vergüenza. Encima que tenemos que pagar los yugures... Pues como no los hay de plátano, que son los que yo realmente quiero, y me tengo que llevar los de fresa, al menos me los darás gratis, ¿no?... ¿No?" RECLAMACIÓN.
  • Clienta en una tienda de ropa, a la dependienta: "¿No os queda talla M de este vestido? ¿Pero qué mierda de sitio es éste? ¿Os parece normal que vendáis vestidos y no os quede talla M de éste? Porque esa chica que llegó antes se llevó una talla M, que yo la vi. Pues qué bien... Pues yo creo que yo estaba primero, ¿eh? Es que deberíais empezar a atender por la parte de atrás de la tienda, y así yo tendría mi talla M". RECLAMACIÓN.
  • Cliente en un restaurante, al camarero: "¿Que no os queda Mouse de Oca? Entonces no quiero NADA, ¡NADA!". Revolea la carta, se cruza de brazos, lo mira con odio y, cómo no: RECLAMACIÓN.
  • Pasajero en un avión, a la auxiliar de vuelo: "¿Cómo que no quedan bocadillos de jamón? ¿Y para qué los ponéis en la carta? Encima que nos hacéis pagar la comida no quedan bocadillos de jamón. ¿No os da vergüenza? Qué asco de compañía, yo no vuelo más con vosotros. Yo te lo pedí antes que él, me tenías que haber atendido a mí primero. Verás cuando se entere mi amigo, que es jefe de nosequé. Voy a hacer que te despidan. RECLAMACIÓN.
Señoras y señores, por favor, desde mi humilde posición de trabajadora, les ruego -si no es demasiado pedir en estos tiempos de escasez que corren- que recapaciten. No hagan de la cordura y el saber estar una excepción.
Si hay algo que sé, como psicóloga, es que casi todo tiene cura, o al menos es susceptible de alguna mejora. Un tonto, sin embargo... No tiene remedio. Y, como dijo Hannibal Lecter: "La grosería me parece imperdonable".

Que tengan un buen día.



viernes, 23 de diciembre de 2011

CoSAS de TCP's VoLuMeN #16

Independientemente de la publicidad o beneficios que esto pueda reportar a la compañía, y los motivos que les hayan llevado a hacer esto... ¿No os parece un gesto precioso?
¡A mí me ha encantado!


Podéis ver el del año pasado, que también fue un bonito detalle, aquí.

(Gracias a Bego por el enlace de este año)

Que poquito falta para la Navidad... ¡Y aún tengo tanto por hacer!
Y vosotros, ¿habéis preparado ya todos los regalitos?
:-)

martes, 13 de diciembre de 2011

CoSAS de TCP's. VoLuMeN #15

Chaleco salvavidas vs paracaídas
(o, lo que es lo mismo, tonterías de la gente)



Un vuelo cualquiera, un día cualquiera: embarque finalizado, puertas cerradas y rampas armadas. Me dispongo a "montar" la demo en medio del pasillo (esto es, para que se me entienda, colocar en el suelo el cinturón, el chaleco, la mascarilla y el panfleto de seguridad, como si de un top manta aéreo  se tratase, para realizar la demostración de seguridad). Y en esto...

- Señorita, estaba yo pensando...
(Se supone que estoy preparada para reaccionar ante una emergencia, pero cuando un pasajero empieza así una frase... oh, madremíademialma, entonces se me erizan los vellos de la nuca).
- Dígame.
- ... Estaba yo pensando... y digo yo, en vez de un chaleco salvavidas... ¿No sería mejor poner un paracaídas?

Premio.

- Acaba usted de realizar la pregunta del millón. Tin tin tin. Ha ganado un maravilloso puntapié en el trasero para que pueda usted realizar la primera evacuación por aire de la historia de la aviación comercial.

Pongámonos serios.
Seguro que alguna vez te has preguntado, o peor, nos has preguntado, para qué diantres sirve un chaleco salvavidas "si ya sé nadar", del mismo modo que te has podido preguntar, o peor, nos has podido preguntar para qué te vas a abrochar el cinturón "si como nos caigamos, aquí no se va a salvar nadie". A la segunda cuestión paso directamente de responder. Pero, como me siento amable y tengo el alma rebosante de Espíritu navideño, voy a tratar de responder a la primera pregunta. Y si me equivoco, por favor que venga algún ingeniero aeronáutico/similar más ilustrado que yo y me saque de mi error y mi ignorancia.

Vamos por partes.
Sobre la utilidad del chaleco:
  • El chaleco salvavidas hace justo eso. Salva vidas. Porque puede que sepa usted nadar, pero quizás tarden un poquito más de lo que usted espera en rescatarle y se agote por el esfuerzo, o quizás se haya herido usted en la caída o la evacuación y no pueda nadar bien, o puede que el mar esté un poquito más juguetón de la cuenta y haya olitas de varios metros, o tal vez no nada usted tan bien como dice... y es que, querido pasajero, siento comunicarle que el Atlántico no es la piscina de su gimnasio.
  • Puede darse el caso -y se da- de que el avión no "se caiga" sin más, sino que los pilotos traten -y tratarán- de "amerizar" (esto es, aterrizar en el mar), con más o menos éxito. Si esto ocurre, usted tendrá bastantes más posibilidades de sobrevivir, dado todo lo expuesto en el punto anterior, si lleva el chaleco puesto (y lo infla fuera).
Sobre la inutilidad del paracaídas:
  • Un avión comercial vuela a una altura media de 10-12 mil metros. A esas alturas, el exterior no es "respirable" y hace un frío que te pelas. Debido a ello, las cabinas de los aviones van "presurizadas". Esta diferencia de presiones entre el interior y el exterior del avión hace que no sea físicamente posible abrir la puerta. Y, si no hay puerta, ya me dirá usted por dónde salta.
  • Suponiendo que el avión pudiese bajar (recuerde que si hay que evacuarlo, probablemente tendrá múltiples problemitas técnicos) hasta una altura respirable, y suponiendo que pudiera mantenerse así durante un minuto y medio (el tiempo que se necesita para evacuarlo -en tierra-), cuando yo abra la puerta y usted salte, podrán pasar varias cosas (elija su opción preferida): 
  1. Que se lo trague el motor (que estará encendido) si salta usted por delante. 
  2. Que se achicharre vivo (otra vez el dichoso motor) si salta usted por detrás.
  3. Que se golpee fatalmente con el fuselaje o los planos (recuerde que un avión vuela a 800 km/h como mínimo y éste en concreto tiene además problemas técnicos diversos, y a lo mejor encima hasta hay mal tiempo y turbulencia).
  4. Que consiga usted salir ileso del salto y no sepa utilizar bien el paracaídas, porque no nos hizo ni caso en la demostración de seguridad*, o bien éste no se active correctamente y se estampe usted contra el suelo, sin planear como podría hacerlo un avión.
  5. Que se active y caiga usted veteasaberdónde, tierra o mar, y sin radiobaliza ni coordenadas a ver cuándo lo encuentran.
  6.  Que finalmente le dé a usted canguele saltar (esas cosas pasan en las mejores compañías) y se quede dentro del avión y, cuando éste caiga en el mar, no tenga chaleco, por listo.
  • *Si normalmente ustedes nos ignoran cuando hacemos la demostración de seguridad, imagínese tener que instruir en pocos minutos a un avión de 100 ó 200 pasajeros en el uso de un paracaídas. ¿Ya? Pues ahora imagínese que después lo usan todos correctamente. Sin comentarios.
En fin, señores, que no les doy más la tabarra hoy. Es sólo que se acerca la Navidad, y ya saben que es época de pedir deseos, y de repente pensé qué agradable sería el mundo si nadie más quisiera llevar un paracaídas debajo del asiento convencido de que le serviría para algo.

¡Que tengáis un buen martes y 13!
(y no os embarquéis hoy, por si acaso)




viernes, 26 de agosto de 2011

CoSAS de TCP's VoLuMeN #8

Hemeroteca a bordo y otras cuestiones menores

Siempre encontramos revistas de todo tipo en el avión que se dejan los pasajeros.
Y a veces vienen muy bien para matar el aburrimiento, ¡gracias!
Pero es que el otro día en un bolsillo encontré una revista Pronto
¡¡de abril de 2001!!

Sí, han leído bien. Una Pronto de hace más de 10 años.
Por eso, aunque normalmente tiramos todas esas revistas que encontramos después de ojearlas, decidí guardar la Pronto a buen recaudo. 
Toda una reliquia que ahora guardo con cariño en mi estantería.

...

Hace un par de días, un pasajero me dijo:

"Señorita, estamos sentados detrás, pero mejor nos sentamos delante mi mujer y yo, ¿no? porque es que ella tiene mucho vértigo, y claro, detrás los motores están muy chungos..."

Querido señor:
  1. El vértigo es un problema "vertical", realmente no creo que afecte mucho estar sentado delante o detrás.
  2. Los motores no están detrás, sino en los planos. Esto es, para que me entienda, de la mitad para delante. 
  3. Los motores, sobra decirlo, no están muy chungos. Ni delante, ni detrás, ni en los planos.
  4. En cualquier caso, es su señora, y no usted, la que tiene vértigo.
"No se preocupe, señor, después del embarque vemos si ha quedado algún sitio libre más adelante para que se puedan sentar"

Y entonces me tomo la molestia de dejar lo que estaba haciendo para buscarle ese sitio prometido después del embarque de más de 150 personas, ir a buscarlos atrás y ofrecerle el cambio amablemente.

"Estamos muy bien aquí, gracias"

Si es que soy tonta.




No me extraña que, al final de la jornada, me encuentre como dice la pegatina.

Además es que, señores, todo aquel que no se dedique a esto no tiene ni idea de lo mucho, mucho, que agota volar.

Pero ahora estoy en Ceuta.
Happy, happy.

¡Disfrutad de vuestro fin de semana!

domingo, 7 de agosto de 2011

CoSAS de TCP's. VoLuMeN #7


No todo en mi trabajo es duro y/o desagradable.

A veces, un pasajero te observa mientras trabajas; mientras tratas con infinita paciencia a esos padres negligentes y a su hija histérica; a ese señor maleducado, o a la señora impertinente.
Te observa y, entonces, al final del vuelo, se acerca a ti y te dice: "Toma, por tu trabajo". Y te tiende un llavero como el que veis arriba. Y tú no puedes aceptar propinas, ni regalos, pero te parece tan tierno el gesto (y tan mono el llavero) que lo aceptas y ya no dejas de sonreir en todo el día. 

Bueno, sonreir sonríes de todas formas, pero ahora lo haces con ganas.

En otro orden de cosas, hoy he descubierto cómo puedes ir a trabajar descansada en tu primer día de trabajo de la semana, y volver como si fuera el 5º: sólo tienes que salir con una hora de retraso y conseguir llegar, al final del día, 5 minutos antes de la hora prevista. Ah, todo eso, con un cambio de avión de por medio y los todos vuelos llenos. 

Ya es domingo. 
Mañana viene M.
Eso también me hace sonreir con ganas.
:-)


viernes, 29 de julio de 2011

CoSAS de TCP's. VoLuMeN #6

Destacamento en Amsterdam
(y otras historias)

En mi profesión, a veces tenemos lo que se llama un destacamento. Eso significa que te envían x tiempo a trabajar desde x lugar.
Como por ejemplo, ahora a mí, 4 días en Amsterdam.

Dormir en hoteles es una experiencia extraña. 
Abres la puerta de la habitación y miras al interior como el que se asoma por una ventanita a ver su futuro inmediato.
"Ah, pues no está nada mal"
o
"buff, espero que no haya cucarachas".

Entras y cierras la puerta, y de repente te encuentras cara a cara contigo mismo, con tu soledad.
Dormir solo en un hotel es un encontrarse a uno mismo, pero en el cascarón de otro.
Una pausa para la reflexión.
Como si el tiempo no funcionase de la misma forma de puertas para adentro.
Raro, raro, raro.



Este hotel, por cierto, no está nada mal.

...

En otro orden de cosas, ayer un pasajero acompañó a su hija de 7 u 8 años al lavabo. Como había bastante gente allí agolpada haciendo cola, les expliqué amablemente, así en general, que no podían estar tantos allí, que si saltaban las máscaras, no habría para todos. El padre se dio por aludido (los demás me ignoraron) y me contestó que no iba a dejar a su hija "allí sola". Allí, en la puerta de las mazmorras, a tres filas de distancia de su asiento, donde la bruja de la azafata vigila. La niña entró al baño, hizo sus cosas en 10 segundos, salió y se fue corriendo a su asiento, dejando a su padre detrás con la palabra en la boca.

"¿Te has lavado las manos?"
"¡No!"
"Lávate las manos"
"¡No!"
Obviamente, su presencia en la puerta del baño fue crucial para la supervivencia de su progenie.

Hay dos tipos de pasajeros; los que dejan que su hijo de 2 años corretee, gatee y se aventure por todo el avión ("que ya se harán cargo las azafatas") mientras ellos duermen, charlan o se hacen los longuis, y aquéllos que no pueden permitir que su hija de 8 vaya al baño, 3 filas más atrás, solita.

Eso sí, la niña iba descalza y descalza entró en el baño. 
Pero no pasa nada. 
Porque los gérmenes y suciedad de los lavabos del avión no te afectan si tu papá te espera en la puerta.

jueves, 16 de junio de 2011

CoSAS de TCP's. VoLuMeN #4

La ruta del amor y otros espantos

El otro día tuve un París-Roma, más conocido entre nosotros -los tripulantes- con dolorosa ironía como: La ruta del amor. Y es que, por más maravilloso que pueda parecer un viaje a París y Roma, créanme, en nuestro caso, este vuelo no tiene nada de romántico.

Empezamos el embarque en Roma, antes de salir hacia París. La primera en embarcar, por supuesto, era una señora que precisaba de asistencia, y su acompañante. 
La señora era muy extraña; estaba visiblemente enferma, pero de causa difícilmente adivinable. La acompañante, una mujer de mediana edad, nos explica sin reparo alguno: "Es que vengo de hacerle un exorcismo. La he llevado al mejor exorcista que hay ahora mismo, y ha ido todo muy bien, así que no os preocupéis. Es muy bueno, deberíais llamarlo" y nos tiende alegremente un panfleto con tarifas.


No puedo evitar preguntarme ciertas cosas... Por ejemplo, ¿cómo la llevó a Roma? ¿En avión? ¿Le explicó también entonces a los tripulantes que la llevaba a ver a un exorcista? ¿Debían ellos preocuparse? ¿Qué quiso decir con que deberíamos llamarlo? ¿Nos vio cara de poseídos?

...

Sin duda, esta anécdota alcanza inmediatamente el puesto de honor en mi lista de espantos a bordo.
!!!


sábado, 20 de febrero de 2010

En días como éste...

Hoy los he tenido a todos:
  • El que entra indignado porque le han facturado una -de las dos- maletas que llevaba de equipaje de mano, dice que va a perder el vuelo de enlace que se ha sacado -justísimo de tiempo-, y que como lo pierda reclamará a la copañía... (Muy bien, señor, lo que usted crea conveniente...)
  • El que se lamenta de que el señor Piqué no esté en ese vuelo para poder decirle lo mal que yo doblo su chaqueta de 400 euros en el rak, que por cierto estaba peor antes de que yo la tocara. Como lo hago a propósito, le escribirá a Piqué para quejarse... (Muy bien señor, escriba, escriba)...
  • El que se queja de que le subamos -"¿¿¿también???"- la chaqueta en overwings y dice "Vaya día que me estáis dando" (Lo siento señor, yo no hago las normas, sólo las cumplo).
  • La que me mira con asco porque quería hacer una merienda-cena en un vuelo de 45 minutos a las 7 de la tarde y no nos quedan bocadillos. "Pues ya que no tienes bocadillos dame algo gratis" (Por supuesto, gratis le doy el ticket, si lo quiere).
  • La pareja que se mete en el baño a intimar, para más inri, durante una turbulencia. Aunque estos no me molestan tanto como los demás.
  • El simpático de turno: "Son 6.50 señor. No, perdone, señor, son 6 euros, es menú"... "Pues a ver si nos aclaramos, niña!!"

En días como éste me acuerdo de esta frase de Ghost World: Some people are ok, but mostly I just feel like poisoning everybody.

:-)
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