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lunes, 10 de octubre de 2011

Aventuras y glamour en Sitges


Como ya os conté aquí el otro día, gané un pequeño concurso organizado en Twitter por Jaume Balagueró.
El premio aparece en la foto de arriba: Jaume me dejó dos entradas para la premiere de Mientras Duermes, su nueva película, en el festival de Sitges.

La noche estuvo llena de anécdotas de todo tipo; por supuesto no pudo faltar una de mis ya famosas situaciones a lo "Larry David" en un sushi bar, también la degustación de un menú Thai que en realidad era "Thali", el gato negro muerto a modo de atrezzo... Ah, sí, y nos "topamos" con Daniel Brühl en el bar del hotel Meliá... Casi nada.

Pero con lo que yo me quedo, eso seguro, es con nuestra entrada triunfal al auditorio a través de la sala vip, de la mano de nuestro nuevo amigo Ferrán. Sala en la que, aparte de un par de fotógrafos y unas botellas de vino, estaban nada más y nada menos que Balagueró, Luis Tosar, Marta Etura y el director de Filmax, que resultó ser amigo de Ferrán.
Cómo conseguimos entrar en esta sala es un misterio, una de esas extrañas cosas que yo consigo a veces sin comerlo ni beberlo... Y es la razón por la cual ahora tengo en mi panel de metal las entradas intactas.
:-)


PD. Algunos me preguntásteis cuál era la frase promocional con la que gané. Era "Mirar bajo la cama no te servirá de nada". Y puede que os parezca una idiotez de frase (yo en su día tampoco entendía cómo Balagueró pudo haberla elegido), pero después de ver la película os diré que, sin saber nada de nada, di en el clavo. Y si queréis saber por qué, tendréis que ir a ver la película, que se estrena en cines el 14 de Octubre. No os arrepentiréis.

¡Feliz semana!

lunes, 6 de septiembre de 2010

Gypsies

Somos un poco vagabundos M. y yo.
Gypsies.
Siempre de un lugar a otro, sin casa, sin planes fijos, sin certidumbre, sin metas a largo plazo...
Nuestra vida gira por el tablero geográfico de manera caprichosa; nunca sabemos en qué ciudad nos despertaremos a continuación.
Y ha llegado un momento de giro.
Y la flecha ha apuntado en una dirección que ya se divisa en el horizonte.


Nos volvemos a Granada.
Ahora que lo he dicho, puedo empezar a creérmelo.

(Imagen de una pared Granadina, convertida en obra de arte por "el niño de las pinturas").

sábado, 10 de julio de 2010

Montroig


Así de bien (o de mal, según se mire) se come en Montroig (Sitges).

Y bueno.
Y barato.
Y rápido...

Lo malo fue lo que vino después:

Habíamos pasado el día en la playa de Garraf (la de siempre). Hizo un día de playa espectacular.
Ya caída la tarde, decidimos dejar el coche en Garraf y coger el tren para ir a Sitges (que está a sólo una parada) a cenar. Y así lo hicimos. Y nos encantó.
A la vuelta, cogimos (por los pelos) el último tren. Tan justos íbamos que el señor de seguridad nos dejó pasar gratis porque no nos daba tiempo a sacar el ticket. Y felices y dichosos nos encontrábamos, agradeciendo nuestra buena estrella, cuando me giro y leo en la pantallita electrónica del tren: Próximo destino Cast. Playa.
Genial, estupendo y maravilloso. El último tren de vuelta no pasa por Garraf.
Se nos quedó la cara como el que se tragó el cazo.
Después de cavilar durante un rato decidimos que lo mejor era continuar el trayecto en tren hasta casa y volver al día siguiente (hoy) a por el coche.

Y es que, en la vida ¡No hay aventura sin desventura!

Esta noche tengo el 2º viaje de prácticas. Me ha tocado a Granada. Estoy contenta porque es el mejor que me podía haber tocado, pero me perderé la final del mundial...
No quiero ni pensarlo.
¡Deseadme suerte!

domingo, 13 de junio de 2010

En Brujas, segunda parte... Cuaderno de viaje.


Una vez habéis visto un poco la ciudad a través de nuestras cámaras, quisiera detallar algunas anécdotas de nuestro viaje.

Y es que, al fin y al cabo, más que los hermosos paisajes, los edificios emblemáticos y las puestas de sol espectaculares, son esos pequeños momentos cómicos, las curiosidades que te encuentras por el camino sin esperarlo, o las personas con las que te cruzas, las que hacen que cada viaje sea diferente a los demás y que, por tanto, merezca la pena.

Así pues, aquí vamos con nuestro humilde anecdotario.

  • Una de las primeras cosas que nos llamó la atención de Brujas es que allí todos los bancos -todos- son iguales... Blancos, negros o verdes, a juego con la calle en la que estén, pero todos son dragones como estos:

  • En Brujas son seguidores fervientes del arte de nuestro país... Y si no te lo crees, echa un vistazo a las dos exposiciones que nos encontramos por allí:

  • Constantemente pasaban barquitos llenos de turistas y Daniel se obsesionó con fotografiarlos, incluso aunque eso supusiera excluirme a mí de la fotografía... Yo, por mi parte, sólo los encontré dignos de foto más tarde, cuando empezó a llover...


  • En una callecita nos encontramos a dos tontos haciéndose una foto absurda... Por supuesto, en cuanto se fueron, corrimos a hacer lo mismo... Ejem.

  • Nos hicimos llamar a nosotros mismos Hansel y Gretel... ¡Y es que comimos como alimañas! La bruja, con nosotros, se hubiera cebado, eso seguro...

 
(Este es Daniel celebrando su acierto con el plato y la cerveza. El mío estaba bueno, pero si llego a saber que llevaba pasta no lo hubiera pedido... Y es que ¡cualquiera se aclara con esos nombres!)


    (Una riquísima ensalada de salmón para compartir, un plato -cuantioso- para cada uno y, cuando pensábamos que eso era todo, van y nos traen esto para acompañar) :
    (Estuvo bueno. Pero acabamos hasta arriba y dejamos mucha comida. Y no me gusta tirar comida) :-(
    (Y este es el restaurante. Entramos aquí porque leímos en el cartel: Ecoge ejte. Así que lo escogimos).
  • Nos recorrimos todas las bombonerías de la ciudad -que son muchas- buscando él bombón de mis sueños: un delicioso bombón de chocolate fino con leche relleno de mousse de fresa que probé un par de veces en el avión... Lamentablemente, no lo encontramos, aunque sí encontramos escaparates de chocolate de lo más variopintos:

  • A la salida de una iglesia nos encontramos con este simpático señor... Supongo que aún soy como una niña, porque este tipo de cosas son las que más me gustan en el mundo entero...



(Daniel intentó grabarme un video mientras le echaba unas monedas... Pero los turistas se agolpaban alrededor y se ponían en medio. Entonces el buen hombre, que pudo leer la desilusión pintada en mi rostro, me regaló el que para mí fue el mejor momento del viaje. ¡Gracias señor!)




(La verdad es que parezco retrasadita... Pero bueno, ¿¡¡y lo feliz que era!!?).

Continuemos...
  • Posar bajo lluvia es una tarea harto complicada... A veces, pasan cosas como ésta:


... Otras veces no queda más remedio que improvisar:



  • Yo no tenía paraguas, así que traté de robar uno... Bueno, la historia no es exactamente así. Resulta que unas rumanas lo dejaron abandonado y se fueron por ahí a hacerse fotos... Y yo lo vi allí, solito, indefenso, a la intemperie... Y era bonito. Y lila... ¡Y yo no sabía a ciencia cierta si era de ellas! Así que lo cogí. Y Daniel me dijo: "No me hagas pasar vergüenza". Y luego añadió: "Corramos por el otro lado" y yo, como tengo muy buen corazón, le respondí: "Ni hablar, si es de ellas, volverán a por él". Y era. Y volvieron. Y Daniel pasó vergüenza. Pero yo no, sólo faltaba ¡encima que encuentro su paraguas!


  • Como somos catalanes (bueno, yo no, pero todo se pega menos la hermosura) íbamos mirando todo lo que era gratis. Así, dimos con esta curiosa mini galería, al final de la cual se encontraba el propio artista pintando un cuadro. Le pregunté si podía hacerle una foto mientras trabajaba, y me dijo que no había problema. Así que le hice dos. Y Daniel grabó un video. Le das a la gente la mano y... Desde luego... :-D


  • Una vez fuera, y como no conseguí mi paraguas, fuimos a tomar un café para guarecernos un ratito de la lluvia. Y nos lo tomamos... Y tanto que sí.
"Esta, amigos, es la historia de Hansel y Gretel, dos niños gorditos perdidos en Brujas. Dos pobres niños que, como ignoraban que si te pides un café en esta ciudad te sirven también nata y bombones, se pidieron -para acompañar- un delicioso cupcake de chocolate..."



"Y no es que tuvieran hambre, no... (se habían comido ya todas las miguitas que tiraron por el camino para no perderse)... Es que, sencillamente, Gretel nunca se había comido un Cupcake".



El primer cupcake de Gretel



"Y comieron y comieron, y engordaron como bolitas. Y se comieron a la bruja también, que sabía a chocolate".


"Y la casa de la bruja era preciosa..."



"Y Hansel y Gretel querían quedarse a vivir allí para siempre. Pero no podían; tenían que volver a casa... Sin embargo, siempre recordarían la ciudad de Brujas, una ciudad en la que encontraron de todo:



Un portal de Belén tallado en la madera de un árbol...



Una tienda con parasoles mágicos...


Un [horrible] busto con gafas...


Un oso y un león...



Rosas de metal...



Y rosas frescas...



Zapatos de hierba...


Sueños y esperanzas...


Y también romanticismo.


Bueno, según se mire..."

The End

jueves, 27 de mayo de 2010

Camping, día 3: Besalú


Esto es Besalú.

Besalú es un pueblecito medieval de Girona. Está muy cerca del camping al que fuimos, por lo que el lunes por la mañana, tras levantar el campamento, nos dirigimos hacia allí con el coche.



Más o menos en el centro del puente se encuentra la puerta de la ciudad.
Yo la atravesé haciendo el moonwalk, porque yo lo valgo (y porque había poca gente) ;-)


Una vez dentro, recorrimos las callejuelas del pueblo.
Estos son algunos de los rincones que encontramos:




Más tarde, buscamos un lugar para comer.



Arriba, a la izquierda, se puede ver la terraza del restaurante que elegimos: Todo un acierto, por cierto.
Abajo, las vistas desde nuestra mesa (bueno, parte de ellas).


Y así de bien (y de mucho) comimos en el Restaurante Cúria Reial (y barato, además):




Pasta fresca al ajillo con gambitas, patatas volcánicas (todo un descubrimiento, deliciosas), cazuela de arroz mixto, brocheta de cordero (en su punto) y sopa de fresa con helado de vainilla.
El vino de la casa, más que decente.
Agua, pan, olivas...

Y así me quedé después del festín:



tRASpueStA.

Como el día anterior nos dimos esa paliza caminando y como tenemos alma de gordos (porque para mí ser gordo no es una condición física, sino una actitud, y yo soy muy gorda), no tuvimos más remedio que reponer energías con esta comilona. Pero claro, después, no tuvimos más remedio que buscar un lugar para echar la siesta. ¿Y qué mejor lugar que la sombra de los árboles del río que había justo abajo?

Así pues, allí nos dirigimos.





Antes de tumbarnos, tonteamos un poco en el puente y nos refrescamos en el río.
Pero no estábamos solos...
Lady Bug nos acompañaba...





Un último refrescón... ¡y a casa!



Y aquí concluye nuestra miniaventura del puente de la Segunda Pascua...

Ha sido una experiencia que estamos deseando repetir. Quizás, la próxima vez, tú puedas venir con nosotros, ¿quién sabe?
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