Esto es Besalú.
Besalú es un pueblecito medieval de Girona. Está muy cerca del camping al que fuimos, por lo que el lunes por la mañana, tras levantar el campamento, nos dirigimos hacia allí con el coche.
Más o menos en el centro del puente se encuentra la puerta de la ciudad.
Yo la atravesé haciendo el moonwalk, porque yo lo valgo (y porque había poca gente) ;-)
Una vez dentro, recorrimos las callejuelas del pueblo.
Estos son algunos de los rincones que encontramos:
Más tarde, buscamos un lugar para comer.
Arriba, a la izquierda, se puede ver la terraza del restaurante que elegimos: Todo un acierto, por cierto.
Abajo, las vistas desde nuestra mesa (bueno, parte de ellas).
Y así de bien (y de mucho) comimos en el Restaurante Cúria Reial (y barato, además):
Pasta fresca al ajillo con gambitas, patatas volcánicas (todo un descubrimiento, deliciosas), cazuela de arroz mixto, brocheta de cordero (en su punto) y sopa de fresa con helado de vainilla.
El vino de la casa, más que decente.
Agua, pan, olivas...
Y así me quedé después del festín:
tRASpueStA.
Como el día anterior nos dimos esa paliza caminando y como tenemos alma de gordos (porque para mí ser gordo no es una condición física, sino una actitud, y yo soy muy gorda), no tuvimos más remedio que reponer energías con esta comilona. Pero claro, después, no tuvimos más remedio que buscar un lugar para echar la siesta. ¿Y qué mejor lugar que la sombra de los árboles del río que había justo abajo?
Así pues, allí nos dirigimos.
Antes de tumbarnos, tonteamos un poco en el puente y nos refrescamos en el río.
Pero no estábamos solos...
Lady Bug nos acompañaba...
Un último refrescón... ¡y a casa!
Y aquí concluye nuestra miniaventura del puente de la Segunda Pascua...
Ha sido una experiencia que estamos deseando repetir. Quizás, la próxima vez, tú puedas venir con nosotros, ¿quién sabe?