-¿Dónde? -dije yo.
-Al parque de Saramago.
Se refería, claro, al parque de San Amaro; ese parque donde íbamos de pequeños en excursiones organizadas por el colegio a ver los animales; ese parque en el que, una vez hace mucho tiempo, un mono casi me arranca un dedo cuando intentaba darle un gusanito; ese parque al que acudíamos cada domingo mi sobrina y yo a dar pipas al loro "Paco-Paco"... El parque de San Amaro, que recientemente han arreglado y que estos días es noticia en el periódico de Ceuta a causa de la mona negra de mangabey.
Es un parque precioso, y siempre será especial...
Una de las cosas que más me gustan de este lugar es que los animales se encuentran en hábitats casi naturales, y viven tranquilos...
Así que, por favor, dejen ir de una vez a la pobre mona de mangabey, porque no hay derecho a esto: